De razones, vida y colores…

He decidido reencontrarme con mis lectores del blog, mis compañeros de ruta de twitter y mis colegas de Linkedin, estos espacios  a veces tan demandantes pero siempre generosos.

Se preguntarán porque los he dejado. ¿No cumplen con mis objetivos y expectativas? ¿Me he sentido incómoda?  ¿Fue por falta de interés?

No. Este año he priorizado otros espacios de mi vida, algunos por la fuerza, otros por necesidad y hasta por simple y llana comodidad, pero aquí estoy, con vuestro permiso… finalizando el año y con el firme propósito de comenzar uno tan bueno como el pasado, y si es posible, mejor aún. !

Imagino que quienes mantuvieron contacto durante este periodo de ausencia  pensarán… ¿Qué le pasa a esta mujer? ¡Está muy loca! ¡Con el año que ha tenido!!! ¿¡Quiere otro igual!?

Hace unos días, una persona cercana a quien le ha tocado vivir  un año muy difícil en lo personal me decía ¡Estoy deseando se termine este año de “@#*€¬#”! e hizo un breve resumen de los graves momentos vividos y muchos de los cuales fui testigo.

Le dije que estaba equivocado, que en realidad había tenido un gran año. ¡Deberían haber visto su cara!

 A continuación le mostré cómo todo lo que relataba y que definitivamente era grave para cualquiera, lo estaba viendo con los “lentes oscuros”, los que uno usa para que no “te moleste el sol”, para que  “no encandile tus ojos”. No podemos modificar o evitar muchas de las situaciones que nos toca vivir pero nuestra percepción y lo que sentimos al respecto en cada instancia que vivimos depende de cómo la miremos, de la perspectiva con que asumimos cada experiencia.

Yo también puedo ponerme esos lentes para analizar mi año, pero elegí no hacerlo. Elegí ser consciente de cuán feliz soy. O sea… dejar que el sol se cuele por donde pueda…

El primer día de Enero mi hija mayor aparentemente había perdido un embarazo “milagro”.

Luego de varios años de intentarlo se determinó, técnicamente, que no tenía probabilidades de concebir naturalmente. El 20 de diciembre constató que la vida le había dado una bofetada a la ciencia. Viajó para pasar Año Nuevo con la familia del esposo y dar la buena nueva. Estaba a muchos kilómetros de distancia de cualquier centro asistencial que pudiera ayudarla apropiadamente y tampoco se logró un rápido traslado a la capital.

Llegó a Montevideo casi 24 horas después y con el diagnóstico médico de aborto espontáneo, pero…  monitoreo mediante…  allí seguía, muy agarradito, resistiendo, el “milagro”. Durante los restantes 8 meses de gestación tuvo otras dos amenazas de aborto y  dos amenazas de parto prematuro. A quietud absoluta de la mami y con la colaboración de familia y amigos durante ese tiempo, pero sobretodo, con esa fuerza inconmensurable y sus ganas de luchar por la vida, el 19 de Agosto llegó a nuestra vida la bella y fuerte Clarita.

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Fueron los primeros nueve meses del año en que tuvimos muchas alegrías. Cada vez que el monitoreo nos mostraba que allí estaba, que seguía peleando, nos mostraba su carita y sus manitos movedizas, la felicidad nos abarcaba en toda su inmensidad. Lloramos y reímos pero lágrimas y risas de alegría. Cada día que pasó, durante los nueve meses, fue una pequeña gran victoria. Y el broche de la aventura nos mira con estos ojazos…  Esos ojos que dicen tanto a pesar de sus 3 meses… ¿verdad?

A mediados de año, y a medio camino de nuestra aventura con Clarita, aparece una tumoración en una de mis mamas. Comencé un largo periplo de estudios y hasta una pequeña cirugía y estuve completamente sola.

 ¿Porque sola?, porque mi familia ya tenía suficiente intranquilidad, y porque a pesar de la incertidumbre médica yo tenía la certeza, muy en mi interior, que no era lo peor, que sería un simple incidente como finalmente resultó…  y otros tantos porqué… como el tener una amiga muy querida que está peleando contra el cáncer de mama desde hace más un año y mis otras amigas estaban abocadas a ella, …  porque la amiga de una de mis hijas (la mamá de Clarita) falleció el año pasado con ese diagnóstico y en solo unos meses, lo que la afectó muchísimo, … porque mi mamá está muy mayor,… porque… simplemente, decidí que no sería algo importante y no valía la pena la angustia de nadie durante el proceso de incertidumbre. Si me equivocaba, ya habría tiempo de rodearse de todo el amor que pudiera necesitar.

Y estoy feliz de no haberme equivocado, de no haber preocupado a nadie. Este suceso me dio la oportunidad de sacudir mi mente y mi alma. La vida me sacó, ahora sí y definitivamente,  de mi zona de confort… ¿Zona de confort luego de lo que vengo contando?  Exacto,  siempre tratamos de dejar un pie o un dedito aunque más no sea en nuestra zona de confort.

El sentir tan alto nivel de miedo, angustia, incertidumbre y rebeldía me remitió a focalizarme en las cosas importantes de la vida, valorar todo lo bueno que tengo en ella, sobre todo, disfrutar de los afectos, provocar encuentros y  reencuentros y vivir cada día al máximo. Y en esta ocasión felizmente no fue por una razón infortunada e irremediable. Así que tengo algo más para agradecerle a este año.

A los quince días de nacer Clarita (como verán ella es el punto de referencia de todo mi año) a mi hermano menor, le diagnosticaron meningitis. Estaba trabajando cuando me llama mi madre para avisarme que lo habían internado y el porqué.

Él es una ser muy especial para mí. Por su edad podría ser mi hijo pero tiene una madurez y sensibilidad tal  que  en los últimos años se ha convertido en uno de mis  puntos de apoyo y contención.  Otra vez el miedo y la incertidumbre, por él y también por su hijita y su esposa, por mi mamá, por… todo y por todos. Fueron, nuevamente, 72 horas  de angustia, temor y muchas lágrimas contenidas hasta que finalmente se diagnosticó como meningitis viral, y me sentí nuevamente bendecida por esta vida. Solo había que esperar la mejor evolución y las menores consecuencias posibles.  Y así fue, otro importante  incidente sin consecuencias negativas. Luego de varios controles en el tiempo está perfectamente bien y sin secuelas.  Otra alegría que este año deparó para mí y quienes amo.

Estas son algunas de las cosas que he decidido mirar sin lentes de sol, para ver la luz en ellas, pero hay otras muchas, más pequeñas para mí y quizás enormes para cualquier otro, pero dejaré de hablar de cosas que precisan de la elección del color de los cristales con que observamos para comentar algunas que directamente pueden verse con cualquiera de ellos y brillar por si mismas

Este año decidí conocer la Facilitación facilitadorescomo técnica o herramienta de gestión de talento, y así seguir aprendiendo y creciendo en competencias que hacen a mi profesión y desempeño. Además de haberme fascinado su potencial me permitió conocer un montón  de personas hermosas, generosas, inteligentes y creativas. Con parte de ellos y una vez terminado el curso, nos propusimos un espacio para compartir y debatir experiencias al respecto, surgiendo así el Foro de Facilitadores del Uruguay. Desde el mismo organizamos un primer evento abierto el pasado 6 de Diciembre, proyecto que fue no solo una gran experiencia para todos, sino todo un éxito.

La salud física y mental de mi madre que, con sus 81 años, aún ejerce la docencia en forma particular,  y su increíble capacidad de adaptación y resiliencia que nos permite ocuparnos sin preocuparnos y que me llama cada noche para mantenerse al tanto de nosotros, y mantenerme al tanto de los otros.

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La salud, el trabajo y el amor de mis hijas, mi yerno y mis nietos, plenos, atravesando sus entrelazados caminos con ojos de ilusión, espíritu combativo y una honestidad y humanidad digna del más intransigente de los jueces y toda mi libertad de compartir y disfrutar con  ellos mis tiempos. Así como la salud y el bienestar de hermanos, cuñadas, cuñados y sobrinos. La bendición de ser parte de un gran clan de afectos.

Mis amigas de siempre, las que veo a menudo y las que hace meses que no, que están incondicionalmente con sus risas, ocurrencias, chismes chicas-santa2y chistes  y también sus preocupaciones y penas, miedos y angustias, con quienes compartimos todo lo que queremos compartir y de quienes recibo todo lo que quieran dar, a veces más de lo que soy capaz de esperar. Esas amigas “de fierro” como decimos por aquí,  con las que se cuenta aun cuando uno “no cuente”… Este año en particular me las ha cuidado a pesar de que mis “aventuras” no me hayan permitido ofrecerles especial atención, sobre todo a las que más la necesitaban. Pues allí están siempre mis “Chicas Santa” que son una parte mía desde mi infancia

Y como ellas, otros tantos afectos entrañables con quienes nos hemos elegido en diferentes cruces de los trayectos de nuestras  vidas para seguir recorriéndola juntos.

Por último, y no porque aquí terminen mis bendiciones de este año sino porque aquí quiero terminar este post ya que no quiero aburrirlos nada más volver… mi trabajo.

Siendo un momento económico y social complejo para mi pequeño país, tener trabajo y que el mismo me permita desempeñarme en lo que me gusta hacer, así como el que con sus exigencias muchas veces me obligue a crecer y ser cada vez más mejor persona, más competente y eficiente y, por si fuera poco,  me permita cubrir mis necesidades básicas sin sobresaltos, es una maravilla.

Ahora seguramente comprenden aquello de mis prioridades y el porqué de mi abandono con que comenzaba este post. Como han visto, sí, he tenido un año maravilloso y seguramente el próximo me depare tantas satisfacciones como este.

De este modo y ya de regreso, quisiera pedirles que se contesten sinceramente la siguiente pregunta. ¿Qué color de cristales tienen  puestos para realizar el balance de este último año?

Seguramente, la mayoría de ustedes descubra que en realidad ha tenido un año mucho mejor que el que creía.

 

“Tu manera de ver la vida es la mejor manera de cuidar de ti mismo. Tu perspectiva es lo que te hunde o te levanta. Y la actitud es algo que podemos elegir” –Spencer Johnson 

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Facilita…Qué?

No me dejo de sorprender y no me canso de curiosear y aprender, así que hace un mes comencé unos talleres que me permitirán ser más eficiente en la gestión de personas, y que tiene entre otros objetivos el desarrollo de talento y la optimización en el funcionamiento de equipos de trabajo, el curso de Facilitador.

Curiosamente, no me ha sido fácil explicarles a quienes me preguntan, y no son “del palo” como decimos aquí a quienes no comparten intereses comunes, de que se trata el curso que realizo, más allá que tampoco a quienes “son del palo” les es muy familiar el rol del facilitador.

Hace unos días, compartí un video muy sencillo, que hizo que muchas personas se interesaran en el tema y que vuelvo a compartir al final de este post.

Para la siempre accesible Wikipedia, un facilitador es la persona que ayuda a un grupo a entender los objetivos comunes y contribuye a crear un plan para alcanzarlos sin tomar partido, utilizando herramientas que permitan al grupo alcanzar un consenso en los desacuerdos preexistentes o que surjan en el transcurso del mismo.

El término como tal parece surgir en el 2000 y autores de la década posterior proponen estas definiciones.

Michael Doyle – El facilitador es un individuo que permite a grupos y organizaciones trabajar de forma más efectiva; a colaborar y lograr sinergia. Un facilitador es imparcial, no toma partido y abogando por uno u otro punto de vista en la reunión, con una metodología justa, abierta e incluyente, puede alcanzar las metas de grupo.

Sam Kaner – El trabajo del facilitador es apoyar los mejores pensamientos y prácticas en todos los participantes de un grupo. Para lograrlo, el facilitador promueve la máxima participación, el entendimiento mutuo y cultiva las responsabilidades compartidas. Incitando a todos a lograr sus más logrados pensamientos, permite a los miembros de un grupo buscar soluciones inclusivas y a construir acuerdos sustentables.

Martin Carnap establece que Los objetivos de la facilitación consisten en lograr que el diálogo entre personas y grupos sea eficiente, eficaz, significativo, productivo, integrador, formativo, motivante, creativo y placentero… Los facilitadores orientan a acuerdos y decisiones consensuadas hacia acciones necesarias, respetándose e incluyendo en el proceso todos los puntos de vista, inclusive el apoyo especializado cuando se requiere.

Dados los diversos ámbitos en el que se desarrollan actividades de grupo (educativo,  organizacional, etc.) tanto con objetivos a corto como a largo plazo, los facilitadores desarrollan herramientas y habilidades específicas de aplicación a los mismos.

Una de las habilidades más importantes de un facilitador es la observación y su acción más crítica es la de saber guiar. Nunca es el protagonista, simplemente acompaña brindando las formas adecuadas para que el equipo y las personas logren el mejor resultado. Las personas van descubriendo y desarrollando sus fortalezas y reconociendo y gestionando sus debilidades sin que haya más mérito en el facilitador que el dirigir la atención y proponer la acción.

A la hora de gestionar reuniones hará uso de las mejores prácticas o sea, de conjunto coherente de acciones que han rendido buen o excelente servicio en un determinado contexto, asumiendo que en contextos similares arrojen resultados similares

Debe saber gestionar el tiempo y respetar una agenda previamente pactada así como también elaborar un registro de los temas tratados y los posibles acuerdos alcanzados.

Propondrá dinámicas de grupo para poder gestionar el comportamiento grupal así como el de cada uno de los participantes. Estas permiten, en un ámbito descontracturado (de diversión o gamificación), estimular la emotividad, la creatividad e incentivar la interrelación o dinámica entre los diferentes integrantes del equipo.

Adicionalmente, el facilitador debe contar con habilidades para manejar discusiones estructuradas así como informales, gestionar los debates para que transcurran en los términos pactados por el grupo, animar a la participación a personas reticentes a hacerlo y gestionar situaciones o personas conflictivas.  Cuando no es sencillo un consenso, debe saber intervenir planteando dinámicas que evidencien las diferencias dentro del equipo estableciendo pautas que permita resolverla.

Es importante que el facilitador tenga un conocimiento suficiente del contexto en que se desarrolla el equipo, los temas que le son propios y las características fundamentales de personalidad y actitud de los participantes en el mismo para poder actuar animando el debate interno en lugar de frustrarlo. De aquí la importancia de la observación y del saber hacer las preguntas adecuadas a las personas adecuadas y en el momento adecuado.

Hasta aquí lo que en este primer mes me han permitido conocer sobre el rol de facilitador la Dra. Lucía Corradi y el Ing. Carlos Moreno quienes con gran generosidad nos guían y acompañan en una aventura experiencial, a quienes agradezco la oportunidad de poder incorporar una nueva habilidad vivencial y de la que dentro de unos pocos meses más espero saber explicar y aplicar de manera solvente.

Espero disfruten des este video que de forma menos curricular y teórica permite acercarse al concepto práctico en solo cuatro minutos

Muy buen fin de semana!

 

Y tú? Cuándo te divorcias?

mujerhablando Ayer, quedé en encontrarme con una amiga con la que empecé a compartir la vida desde mi adolescencia.

Si bien nuestra relación fue cotidiana hasta alrededor de los 22 o 23 años, nuestras responsabilidades  y compromisos redujeron el contacto personal cada vez más hasta que, últimamente, nos vemos un par de veces al año. Nos saludamos cada tanto por Whatsapp y compartimos algunas cosas por Facebook, ya no twitter, que no quiere tener porque le abruma la presión de la demanda tecnológica.

Así como nuestro tiempo de compartir se fue espaciando, nuestro desarrollo personal y profesional sin duda también. Se entiende así la distancia real que hay entre ambas y sobre todo, las diferencias con las que hoy describimos la realidad, y lo diferente de nuestros proyectos y expectativas.

Si Quino estuviera colaborando con la presentación de esta historia hablaría de ella como “Susanita” y de mí como “Mafalda”.

Ella caminó siempre por la vereda, observando cuidadosamente su andar y atenta a las miradas aprobatorias de los que se iba cruzando, yo, en cambio me salí de la vereda y empecé a andar por la calle, llevándome unos cuantos golpes por no estar muy atenta por donde andaba y sin prestar mayor atención a la aprobación ajena, no porque no me importara, sino porque estaba segura que opinaran lo que opinaran, ese era el camino que debía tomar, ya por absoluta decisión personal, ya porque las circunstancias así lo impusieran.

Su forma de vivir no le evitó darse tantos o más golpes que yo, y así como yo admiro la estabilidad predominante en la que ella vive, ella admira en mi la capacidad de  sortear obstáculos constantemente, pero, al final de todo, ambas estamos compartiendo una charla donde nos ponemos al día respecto a los últimos meses y hablamos de los proyectos para los próximos.

Ella hoy es una exitosa ama de casa, con un matrimonio de más de 30 años, hijos independientes y nietos adorables. Yo soy una apasionada profesional, también con hijas independientes y nietos adorables.

En cada encuentro,  partimos  desde esa adolescencia compartida con tanto entusiasmo, plena de sueños y expectativas y comulgamos un estado de confianza y afecto verdadero y  pleno. Nos impacta a ambas la diferencia entre aquellos proyectos y la vida que transitamos realmente, si bien la mía fue mucho más divergente a la suya, tampoco la de ella se ajustó mucho más a la idea de aquel entonces.

Entre risas y continuas interrupciones de ambas nos íbamos contando, una a la otra, diferentes cosas, hasta que luego de un silencio me pregunto:

¿Cuándo te jubilas? Porque, estarás deseando…, me imagino!

Y la verdad que me sorprendió, porque hoy en día la jubilación  no está ni por asomo en mis planes. No sólo porque aún no cumplo con las condiciones legalmente requeridas (edad y antigüedad) sino porque tengo muchos proyectos de desarrollo profesional. Así que le respondí eso mismo. Su cara de asombro me volvió a sorprender! Y de inmediato me increpó…

¿No estás cansada de andar para arriba y para abajo corriendo todo el día? ¿De bancarte los problemas de todos los demás?, ¿De estar siempre tratando de que todo el mundo en la empresa esté contento? ¿De hacer cursos y más cursos, o talleres o lo que sea… para estar al día? ¿De madrugar y no poder quedarte en cama unos minutos más los días de invierno? ¿De ver a tus nietos a cuentagotas sin poder disfrutar de tiempo con ello? ¿De no tener tiempo para juntarte con amigos porque al día siguiente te levantas temprano? ¿De no poder dedicarte a pintar por falta de tiempo? (Hobby que me acompaña desde la adolescencia) ¿De….?

Y hasta aquí las observaciones que fui capaz de retener de tantas! Todas connotaciones negativas de mi forma de vivir y casi,  casi…, me pongo a desterrar de mi mente mis actuales proyectos para considerar el de mi retiro.  

Me quede un momento en silencio y le conteste lo que realmente sentí. “Es que…soy feliz!”, debo reconocer que  el primer impulso, muy desde el fondo de mi ser más primitivo, (no socializado ni versado en comunicación y empatía), con cierta natural sinceridad infantil … casi se me escapa, ¿Y tú? ¿Cuándo te divorcias?…

Lo cierto es que la mayoría de las observaciones que realizó, tienen connotaciones positivas, y no negativas. Estar en plena actividad, tener la confianza y haber generado la valoración de las personas que se acercan a mí para pedir un consejo o sugerencia, o simplemente para solicitar una ayuda para lograr sus objetivos o mejorar su desempeño profesional o  su vida personal, que se reconozca mi experiencia y mi eficiencia, porque no, mi talento, en una área de conocimiento organizacional donde me costó mucho llegar, el tener la capacidad de seguir nutriéndome de conocimientos para desempeñarme mejor o aportar nuevas estrategias a la gestión humana en las organizaciones,  pero sobre todo, y que resumí en la respuesta dada. … lo que hago me hace feliz.

Sí, es cierto también  que me gustaría pasar más tiempo con mis nietos, remolonear en la cama alguna fría mañana de invierno y no tener que retirarme de las reuniones por tener que madrugar y ni les cuento el volver a pintar sin días ni horarios! …pero lo cierto es que no se puede tener todo a la vez. Después de todo, …no dejo se hacer todo esto, solo le dedico menos tiempo del que también me haría feliz.

Uno debe siempre elegir de entre las opciones que se le presentan, aquellas que en cada momento le brinden mayor satisfacción, mientras se tenga las condiciones para tomarlas y disfrutarlas. Física y mentalmente me siento plena de vigor y profesionalmente tengo cada vez más para recibir y entregar. En este momento estoy donde y como quiero estar. A criterio de mi amiga, en la calle, corriendo el riesgo de seguir recibiendo golpes y a pesar de lo que piensen los demás, según mi criterio, en “mi vereda” donde me siento útil, activa y receptiva, disfrutando cada paso y cada vez mejor preparada para levantarme si vuelvo a caer.

Ya llegará el momento de plantearme la jubilación como un cambio deseable y un objetivo cercano, será sin lugar a dudas cuando crea que me brindará mayor satisfacción que lo que estoy haciendo actualmente, mientras tanto…. seguiré disfrutando de este trecho de mi camino por el que tanto me he esforzado y el que me satisface plenamente.

Lo que convierte la vida en una bendición no es hacer los que nos gusta, sino que nos guste lo que hacemos” (Goethe)

Eres honesto! y … honrado?

Hoy leí diferentes post que curiosamente referían a la honestidad como el mejor medio para el logro de los objetivos, ya fueran estos instrumentales, materiales o personales.

La honestidad es un valor del que poco se habla y parece darse por supuesto en todos los temas de relacionamiento interpersonal, sin embargo, hablamos mucho y por defecto de la falta de dicho valor en las diferentes experiencias que hacen a las relaciones sociales en general, personales y de gestión humana.

Volví a mi adolescencia recordando aquellas interminables clases de filosofía donde la ética y la moral se debatían entre las ganas de haberme quedado un rato más en la cama y la necesidad de obtener la nota que me permitiera no llevarla a examen.

De acuerdo a Wikipedia, la honestidad (del latín honestĭtas) o “también llamado honradez”, es “el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable, justo y honrado”…  Y agrega… “Desde un punto de vista filosófico es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo a como se piensa y se siente.”

De acuerdo a la Real Academia Española, la honestidad es “cualidad de honesto”, siendo esto: “(Del lat. Honestus) Adj, 1. Decente decoroso 2. Recatado pudoroso 3. Razonable, justo  4. Probo, recto. honrado.”

 En realidad, mi forma de pensar y sentir, puede no ser decente, ni recatada ni justa ni razonable, ni honrada, pero… siempre y cuando actuara de acuerdo a ello, sería honesta.

Debemos entonces reconocer que hay dos clases de honestidad, una universal, que implica las probidad, la decencia, el decoro, la justicia y la razonabilidad y por lo tanto, honorabilidad y  otra, “honestidad personal”, de la que se oye hablar más, y es la “honestidad con uno mismo”, que a mi humilde forma de ver y entender, puede ser bien poco honorable.  

 Recuerdo y comparto uno de esos post que circulan en estas redes… Corrupto

De manera que la honestidad no implica necesariamente honradez, sin embargo, la honradez, necesariamente implica honestidad. Ser honrado es mucho  que ser honesto.  

Curiosamente, y como para avalar mi reflexión, al buscar la palabra “honradez” en Wikipedia, me redirige a la definición de “honestidad”.  En el diccionario de la Real Academia Española, define la  honradez como “Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.”

Para acompañar mi camino personal y laboral, deseo a mi lado personas honorables y honradas, por lo tanto honestas, en el entendido que su pensamiento, sentir y actuar se ajusten al respeto de  valores y derechos universales,  que me inspiren plena confianza, que permitan la sana convivencia y que impliquen la certeza del bien común como objetivo compartido.

Se trata solo de tomar conciencia sobre aquello que no solemos cuestionar…

 He visto a personas obrar mal con mucha moral

y compruebo todos los días

que la honradez no necesita reglas.

* Albert Camús*

Cuando necesitas un descanso… ¿Entras en cualquier casa que tenga la puerta abierta?

Ayer leía un  excelente artículo de Víctor Candel, un referente  a quien sigo atentamente por su sencillez y claridad al escribir y describir vivencias cotidianas para quienes estamos en el área de la gestión de personas.

Reflexionando sobre actitudes como la que describe en su artículo,  http://victorcandel.com/2015/09/08/por-favor-que-alguien-me-rescate-del-desempleo/ cuya lectura recomiendo,  y muchas de las cuales emergen durante la entrevista de trabajo, creí interesante destacar  una en particular que es recurrente y relevante. Me refiero a la falta de información del postulante sobre la empresa a la que aspira a ingresar.

De momento en que recibes la invitación para concurrir a una entrevista, tienes que ser consciente que estas en camino… Tu currículum ha resultado de interés para el reclutador así que ahora debes demostrar en muy poco tiempo quien y como eres, que sabes, que eres capaz de hacer y el por qué quieres hacerlo en la empresa  que te está convocando. Tienes que demostrar que eres la persona indicada para ocupar la vacante.

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En esta etapa, las cosas están más difíciles que en la anterior ya que en la etapa anterior debiste destacar entre decenas, quizás cientos, de currículums con información más o menos pertinente a los requisitos del cargo y, como veíamos en mi artículo anterior, si realizaste tu presentación con dedicación y esmero y además cumples con los requisitos de formación y experiencia solicitados para dicha vacante tienes grandes posibilidades que se te considere para una entrevista.

Seguramente tengas más o menos preparada tu presentación y la de tus cualidades personales, habilidades y experiencia, sobre todo si ya has experimentado diferentes entrevistas con anterioridad. Con seguridad también habrás leído bastante material en las redes respecto a que es conveniente decir y no decir y que hacer y no hacer durante una entrevista, así que más allá de los nervios que te acompañen durante  los primeros minutos se trata de lograr una buena comunicación con el o los entrevistadores y esperar que te consideren la persona adecuada al perfil buscado.

Suelo hacer un paralelismo entre  la entrevista inicial con el manejo de un coche.

Partimos del punto muerto, luego a medida que avanza la misma vamos incrementando las velocidades. Muchas veces ponemos segunda o tercera y ya nos damos cuenta que no tiene sentido continuar el viaje. Muchos postulantes comentan que no les ha ido bien porque la entrevista se frustra mucho antes de lo que esperaban. Realmente es así.

Otras veces sentimos placer de llegar a poner cuarta y quinta y nos sentimos apesadumbrados en tener que detener el viaje ya porque debemos respetar los tiempos de los demás postulantes citados, ya porque amerita realizar nuevamente el viaje pero con otros “pasajeros” (responsables de área, directores, etc.). Lo cierto es que te darás cuenta que te has ganado el interés y la simpatía del reclutador y que es muy probable que sigas adelante en dicho proceso. Ya estás más cerca.

Quiero señalar uno de los indicadores por el que muchas veces decidimos culminar el viaje y que hace que un  candidato potencialmente interesante caiga estrepitosamente varios peldaños.

Reclutador- Cuéntame, ¿Qué sabes de nuestra empresa?

Postulante– …. silencio…  o, en el mejor de los casos, algún comentario que deriva de su  observación durante el tiempo de espera en la recepción.

Reclutador ¿Has googleado? ¿Accediste a nuestra página en internet?

Postulante-No, no he tenido tiempo” o. “La verdad que no se me ocurrió” o “ Si, pero por arriba”

La pregunta que ya no tendremos interés en hacer es:

¿Cómo crees que puedes contribuir desde tu posición con los objetivos de la empresa? o ¿Qué puedes aportar desde tus conocimientos y experiencia a la empresa?

Pues ni modo, si no sabes nada sobre la empresa, menos sabrás como puedes contribuir dentro de ella.

Vamos! Una vez que recibes la convocatoria a una entrevista ¿No tienes curiosidad por conocer de dónde te están llamando? ¿Qué hace esa empresa? ¿Qué tan importante es en el rubro? ¿Quiénes trabajan en ella? ¿Si es grande o pequeña? ¿Si pagan buenos sueldos? ¿Si la gente que trabaja en ella está contenta? ¿Cómo puedes contribuir con tus conocimientos y como te serviría tu experiencia? ¿Cuáles son tus posibilidades de aprender y/o crecer? ¿Si tienen políticas de RSE? ¿Y de capacitación?

Hoy en día con el acceso generalizado a la tecnología  el no intentar recabar información sobre la empresa a la que postulamos a través de buscadores y redes, es una negligencia que atenta directamente contra tu objetivo de ocupar la vacante.

entrevista laboral

Lo que dices, o casi gritas, es que no te importa realmente donde trabajes.

Lo que dices es que, si te sale trabajo en esta empresa bien,  sino será en otro lugar.

Lo que dices es que, quieres ocupar una vacante y llevarte un ingreso y no que lo que te importa  es el puesto que mi empresa  te ofrece.

Como expresa Víctor Candel  “Seguro que habrás escuchado en más de una ocasión, que las empresas buscan profesionales motivados y comprometidos, que quieran aportar valor a la empresa y se comprometan a marcar la diferencia, en definitiva, candidatos que buscan la empresa y el puesto en el que quieren trabajar. Si estás buscando un “trabajo de lo que sea”, no estás buscando realmente una empresa en la que deseas trabajar, ni tampoco un puesto que realmente quieres desempeñar, buscas algo para salir del paso.”

Pero por sobre todo, dejas también muy claro tu actitud frente a la oportunidad. Como reclutador debo plantearme,  ¿Si esa es tu actitud cuando conseguir el trabajo es tu prioridad, que podemos esperar de ti  cuando ya estés ocupando el cargo?

Navegar un poco, buscar la presencia de la empresa y algunos integrantes en las redes y consultar a colegas, amigos y conocidos, además de brindarte  la posibilidad de evaluar si la empresa que te está convocando se ajusta a tus expectativas, te brinda información sobre  varios temas  que puedes tratar con el entrevistador y serán de gran utilidad para demostrar no solo tu interés en el cargo propuesto por dicha empresa sino en la  empresa misma. Por otro lado, te dará una idea respecto a la forma en que podrías contribuir con sus objetivos y también te puede generar dudas respecto a aquellos temas de valor para ti, por ejemplo, posibilidades reales de desarrollo profesional y planes de carrera, balance entre tu vida laboral y personal cuyo planteo demostrará una actitud proactiva y responsable ante la oportunidad que se te brinda.

Así que, la próxima vez que recibas una propuesta para acudir a una entrevista, tomate el tiempo necesario para obtener la mayor información posible respecto a la empresa, cuál es su misión y visión (qué hace y cómo lo hace), quienes la componen, como es su marca empleadora o sea, cual es la opinión de quienes están dentro y fuera de la misma. Hasta puedes imaginarte también ocupando el puesto ofrecido, como te sentirías y qué harías si finalmente ocuparas la vacante. Todo esto no te asegurará el puesto pero si un buen viaje y a buena marcha.

Una experiencia gratificante para ambas partes, más allá del resultado final,  es un antecedente válido que te deja  en una posición preferencial ante futuras oportunidades dentro de la misma empresa o en otras donde el reclutador pueda recomendar o incorporar tus antecedentes para otro proceso de selección, y por si fuera poco, le dará una buena capa de barniz a tu autoestima.

La excelencia no es una habilidad, es una actitud.-Ralph Marston.

Y cuando la vida te sacude…

Luego de larga ausencia vuelvo con alegría a este espacio de reflexión compartido.

La vida suele tener ese que se yo… En cualquier momento revela su imperativo y exigente carácter y por momentos nos embiste desde uno o varios lados obligándonos a reaccionar desde nuestro más profundo instinto de supervivencia y nuestra indómita rebeldía.

En esos momentos, solemos poner foco en defender, proteger y atender los flancos agredidos ya sean estos internos o externos y desplegamos todos nuestros recursos físicos, mentales y materiales para reestablecer la zona de confort y el estado de orden y armonía.

Durante este lapso, uno se desdibuja del complejo orden social en el que interactúa, que es más o menos ajeno a nuestra batalla personal e individual, y que por su parte reclama nuestra presencia para así reestablecer su propio equilibrio. Los amigos, la empresa, los vecinos, las organizaciones en las que participamos, los sitios físicos y virtuales que frecuentamos sienten y se resienten.

En estas etapas de la vida, etapas que suelen reiterarse cíclicamente y sin previo aviso, la imagen de Tupac Amarú II (cacique inca que en 1732 fue capturado por los españoles luego de un intento de rebelión y condenado a ser descuartizado atando sus miembros superiores e inferiores a cuatro caballos) es la que más describe nuestra vivencia.

Las acciones imprescindibles para subsistir (comer, dormir, trabajar, cocinar, pagar cuentas, conducir, asistir a reuniones de trabajo, etc.) se ponen en “piloto automático” mientras nuestra mente, nuestros actos y nuestros más variados recursos se disponen a cambiar, atenuar, o eliminar la realidad que nos agrede, tanto a nosotros como a los seres amados.

Suele ser una lucha desgastante, dolorosa e inquietante en la que pocas veces, durante la misma, se puede vislumbrar si los daños a nuestra vida serán temporales o permanentes, cuánto durará, si habrá consecuencias secundarias que afecten a otros o si se minimizará el daño propio y/o ajeno y tampoco como seguirá nuestra vida una vez finalizada la crisis.

Lo que sí es seguro, es que finalizados estos procesos duros y exigentes, críticos, algo cambia en nosotros y como consecuencia inevitable tendremos una forma distinta de evaluar nuestro entorno y muy probablemente de relacionarnos con los demás.

Aprendemos, más inconscientemente que conscientemente, de cada batalla y de nosotros mismos y cambiamos de igual modo para evitar y/o estar preparados para enfrentar situaciones similares. Cambiamos nuestra forma de relacionarnos con las personas, con las situaciones y muchas veces hasta modificamos nuestras metas y objetivos porque cambian nuestras prioridades… porque ya no somos los mismos que antes.

Muchas veces, durante el proceso, resulta difícil valorar la compañía cercana o lejana de aquellos que nos extrañan en lo cotidiano. Desde aquellos que se sientan a nuestro lado a escuchar nuestro silencio o nuestro llanto pasando por los que nos brindan un elocuente discurso con bien intencionadas sugerencias y recomendaciones y hasta los que nos dan un “toque” (como se dice ahora que la tecnología es parte inevitable de las relaciones)“Cómo estás?, “Cuenta conmigo”, “Te extraño”, y tantas otras formas de manifestación de cariño e interés de quienes muchas veces no tienen ni la más remota idea de la tormenta que atravesamos, o de cómo nos sentimos por estar en el centro de dicha tormenta, o que a sabiendas de todo no están en condiciones físicas, psíquicas o materiales de poder acompañarnos o ayudarnos, pero que son una señal vital respecto a que, culminada nuestra crisis, tendremos una base de afectos básicos para retomar lo cotidiano con una buena cuota de seguridad afectiva.

¿Que la crisis es sinónimo de oportunidad? La única oportunidad contenida en cualquier crisis individual o personal es la de conocer y reconocer, como resultado final, nuestras fortalezas y debilidades y la aptitud de las herramientas psíquicas, físicas y morales con las que contamos. Les propongo al respecto leer el artículo de Lic. Alejandro Formanchuk http://formanchuk.com.ar/todosignifica/la-crisis-no-es-oportunidad/  que detalla las razones que desacreditan el viejo proverbio adjudicado a Confucio que establece que toda crisis contiene en sí misma la esencia de la oportunidad.

Ni a mí ni a nadie que haya atravesado una verdadera crisis, ya sea familiar, de salud, sentimental, económica, laboral, o de clase alguna, o varias de estas conjuntamente, se le puede decir que la viva con optimismo como si desde alguna parte de la desesperación, del dolor, del miedo, de la inseguridad, del fracaso o de la indignación fuera a surgir el conejo de Alicia en el País de las Maravillas que nos trasladará al lado opuesto del espejo.

Renacer tras un período realmente crítico es la oportunidad. Disfrutar del orden y la armonía plenamente, sabiendo que no estamos libres de volver a atravesar momentos tan o más duros de los ya vividos pero que sí estamos mucho mejor entrenados para la lucha y la superación de pérdidas u obstáculos.

La vida me ha sacudido muchas veces e imagino que lo seguirá haciendo, pero siempre me he permitido disfrutar de la victoria o simplemente del fin de la batalla. Sea cual sea el resultado, todo nuevo orden establece condiciones armónicas aunque estas sean diferentes a las anteriores. He aprendido a no lamentarme eternamente por lo perdido, a aceptar los cambios y a no angustiarme por lo que podría perder o cambiar en una futura instancia crítica y, sobre todo, a disfrutar de haber superado un proceso de gran exigencia valorando las capacidades y habilidades que me permitieron llegar al final a pesar de lo duro del proceso.

Mi actitud frente a la vida me hace una permanente y orgullosa sobreviviente, como seguramente los son la mayoría de ustedes. Soy resiliente y esta es una actitud de vida que hace la diferencia no solo para mí misma, sino para mi entorno.

Debo agradecer mis fortalezas y habilidades seguramente y en primer lugar a mis padres que me dieron las armas básicas para superar fracasos y frustraciones y enfrentar los retos con valentía, en segundo lugar a mis hijas que me han dado la motivación, la fortaleza y la convicción de que sé, debo y puedo enfrentar cualquier obstáculo que la vida me ponga en el camino para el bien común, y en tercer lugar a los amigos de verdad, a los entrañables que están y estarán siempre, sin importar el espacio real que yo les otorgue en esos momentos y que me esperan al final del derrotero con sus brazos siempre extendidos.

Mi último agradecimiento es para un amigo que dejó está vida hace cuatro meses, que se fue muy temprano y sin permiso, que se extraña, y que siempre estuvo presente siendo un apoyo incondicional en etapas muy duras de mi vida, y que sé, donde quiera que esté, que me siguió y seguirá abrazando cada vez que lo necesite.

“Lo que se esconde detrás de ti y lo que está en frente de ti, palidece en comparación con lo que está dentro de ti”.- Ralph Waldo Emerson (1803-1882) escritor, filósofo y poeta estadounidense