¿Eres Empresario? ¿Directivo? ¡Invierte en la alegría de tus colaboradores!

El sábado pasado, salimos a cenar con unos ex compañeros de trabajo.

Hace una década y media coincidimos en un proyecto de gran magnitud en un momento muy crítico de la economía del país. Fueron cinco años de compartir experiencias retadoras en una organización innovadora del sector informático obteniendo  resultados magníficos. Frente a un cambio del mercado  la empresa toma la decisión estratégica de cesar su actividad aún con rentabilidad. En al 2007, cuando  en este país todavía no se hablaba de outplacement,  se realizó exitosamente para un 80 % de los integrantes de la empresa.

Unos tres años más tarde, con motivo de la boda de unos de ellos, algunos de nosotros volvimos a reunirnos, y desde entonces, lo hacemos 2 o 3 veces al año, integrando al grupo las parejas.

Decidimos ir a cenar a un lugar que abrió recientemente con buenas recomendaciones en cuanto a su oferta gastronómica y sobre todo en un entorno muy agradable de la costa de Montevideo. Haciéndole el gusto a una futura inminente mamá que deseaba comer parrillada, pedimos unos braseros (plato que incluye toda clase de achuras y carnes y se sirve en una fuente parrilla  de metal con doble fondo donde se ponen brasas para mantener las piezas calientes) y unas papas fritas para acompañar.

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Desde el primer momento me llamó la atención la alegría y el evidente compañerismo que existía entre mozas y mozos, así como entre ellos y quienes se encontraban detrás del mostrador. Contrariamente a lo que usualmente estamos acostumbrados colaboraban entre sí para atender rápidamente a los comensales de cualquier mesa. Las  expresiones verbales y gestuales en todos y cada uno de los nueve o diez mozos que podía observar denotaban el gusto por lo que hacían y como lo hacían.

Mientras comíamos y conversábamos, podía ver como corrían a dejar la comanda, entre dos o tres retiraban los platos a servir y los presentaban a los comensales y otro se acercaba a servir las bebidas y se miraban entre ellos con beneplácito por haber cumplido y volvían a retirar los platos de otra mesa que quedaba libre mientras un compañero la limpiaba y disponía los individuales, y… entre corrida y salto de una lado para el otro, la sonrisa y guiñada al compañero o compañera.

Es un local muy grande y estaba completo, por lo que el ritmo de trabajo era álgido, de todos modos ellos parecían bailar entre las mesas, compartían el jolgorio de una mesa donde se realizaba una despedida de soltera con chicas disfrazadas, colaborando para tomar las fotos y aplaudiendo las ocurrencias y bromas del grupo, otros, festejaban un cumpleaños de otra mesa cantando y aplaudiendo el soplo de las velitas…

Nuestra cena no fue perfecta. Por un tema de salud de una de nuestras amigas, solicitamos que las papas fritas se hicieran de forma especial. Los braseros llegaron con bastante anticipación y ya terminando de comer las carnes las papas aún no habían llegado, por lo cual las cancelamos. A pesar del tropiezo, la sensación de buen servicio fue general. Quizás, si el clima del lugar no hubiera sido el que describo, nuestra opinión respecto al mismo y el encuentro hubiera sido negativa, sin embargo, absolutamente nadie recordó el inconveniente durante el resto de la noche y por el contrario, se comentó lo bien que nos atendieron y la intención de regresar en otra oportunidad.

Al salir, como siempre, nos costó despedirnos. A pesar de una leve llovizna, estuvimos más de media hora charlando en la puerta del local aprovechando la fresca brisa nocturna en una muy cálida noche de verano, recordando más anécdotas y respondiendo preguntas de las parejas de algunos de nosotros respecto a los diferentes sucesos comentados.

El tenor general de los mismos eran las diferentes acciones y reacciones, a veces felices, y otras no tanto, ante situaciones críticas vividas en común durante nuestro desempeño en aquella empresa que nos brindó realmente una experiencia invalorable de alta exigencia y desempeño pero también de claros resultados extraordinarios. La dirección de la empresa siempre reconoció cada logro por pequeño que fuera,  hizo partícipe a cada área de los beneficios obtenidos y fomentó permanentemente la iniciativa y el esfuerzo de todos y cada uno de los colaboradores.

Al ser una empresa innovadora y con fuerte asunción del riesgo, debimos responder a situaciones complejas y críticas que enfrentamos con las herramientas que traíamos de nuestras respectivas formaciones y experiencias en rubros absolutamente diferentes al que estábamos, y muchas veces, forzar nuestra creatividad generando soluciones que parecían rayar en lo inaudito.

Finalmente uno de nosotros comentó entre carcajadas, “Todo resultaba finalmente  bien por el equipo que logramos conformar”. Efectivamente era un equipo donde la confianza primaba por sobre cualquier valoración de situación particular, donde se consideraba al otro desde su posición y responsabilidad, apoyando y colaborando para que cumpliera los objetivos. Se promovía el relacionamiento interpersonal con instancias de recreación tanto dentro como fuera de la empresa, en las que incluso participaba la dirección. El compromiso con el proyecto de la organización era absoluto.

No todo era color de rosa. Se vivieron infinitas situaciones de confrontación en momentos de alta exigencia o al surgir imponderables en la planificación de los procesos, pero la relación lograda permitía que el foco se pusiera exclusivamente en el proceso y no en las personas. Resuelta la situación, invariablemente se retomaba el rumbo en equipo, promoviendo las mejoras o cambios que fueran necesarios para evitar que se reiterara la situación. El liderazgo de cada área se diluía en un equipo de líderes que trabajaban en conjunto.

Fue una experiencia donde todos aprendimos mucho, no solo de productos y procesos de nuestra área y de las otras áreas de la empresa, sino de gestión de emociones, sobre las personas y sobre nosotros mismos.

La relación de amistad de un grupo tan heterogéneo en sexo, formación y  edades, como el nuestro, se basa en el profundo conocimiento de las personas y sus acciones y reacciones en todas las situaciones posibles, desde la alegría al enojo, desde la expectativa a la desesperación así como del reconocimiento de sus cualidades y habilidades personales y profesionales demostradas en el logro de objetivos tanto comunes como personales.

Una organización  es  un grupo de personas haciendo algo con un objetivo común, basta con que cada uno haga bien lo que deba hacer para lograr dicho objetivo. El resultado es el producto mecánico de varias acciones individuales.

Una empresa, en cambio es un conjunto de personas haciendo bien lo que saben y deben hacer y colaborando para que los demás también logren sus resultados. Es un equipo. Las emociones se involucran en los objetivos. El objetivo individual se diluye en el objetivo común y la solidaridad es la variable relevante y base del compromiso organizacional. Es un equipo involucrado y  generoso que pone todo de sí no solo para lograr las metas sino para permitir que todos y cada uno de los integrantes logren sus propios logros además del logro común.

La máxima expresión del buen funcionamiento de un equipo es la alegría de sus integrantes.

Los resultados son claramente percibidos por el cliente externo, como en la cena del sábado pasado, generando una buena marca empleadora. Estoy segura que ninguno de los chicos que trabajaban el sábado desearía  dejar su puesto. Uno verdaderamente siente que le gustaría trabajar en dicho lugar y ser parte de ese equipo, y si conocemos a alguien que esté buscando empleo, naturalmente sugeriríamos que presentara su postulación a dicha empresa

Por otro lado, las experiencias compartidas por un verdadero equipo, tanto las positivas como negativas, originan emociones en sus integrantes que enriquecen los vínculos personales. Se conoce lo mejor y lo peor de cada uno de manera que se valora especialmente el apoyo oportuno para superar los obstáculos. Así se generó la sincera relación que nos une con estos queridos amigos.

Si bien hoy no compartimos procesos y objetivos de desempeño laboral, existe una comunión y confianza que nos permite apoyarnos en el otro, si es necesario, para el logro de objetivos profesionales y personales. Compartimos la alegría de nuestros éxitos y nos acompañamos en los traspiés sabiendo que tenemos todas esas manos confiables tendidas para sostenernos e impulsarnos, ahora, como equipo de la vida.

Así que, si tienes una empresa o tienes un equipo a cargo,  no importa su tamaño ni su rubro, invierte en la alegría  de tus colaboradores. Motívalos y empodéralos para permitirles crecer como personas y como equipo y verás que no solo irán más allá de los resultados esperados, sino que lograrás sin el más mínimo costo material, una excelente marca empleadora.

 “Tienes que ser consciente de lo que están haciendo los otros, aplaudir sus esfuerzos, reconocer sus éxitos, y animarlos en sus metas. Cuando todo el mundo se ayuda, todo el mundo gana.” – Jim Stovall

Alimentado al enemigo con el que duermes. Las 5 actitudes que promueves si omites la compensación emocional de tus empleados

Hace unos días nos reunimos varios amigos a festejar el comienzo de este nuevo año. Solemos hacerlos dos o tres veces al año y por la imposibilidad de coordinar compromisos asumidos, la despedida de año se transformó en la bienvenida del presente

Luego de los acostumbrados intercambios de novedades sobre nuestras familias y recuerdos de anécdotas comunes, pasamos al tema laboral. Una de mis amigas, recientemente desocupada hizo la solicitud de… ya saben… “ Che, cualquier cosa que sepan…lo que sea… se me termina el seguro y necesito trabajar,…¡Además me estoy volviendo loca de estar en casa sin hacer nada!”

De inmediato, uno de nuestros amigos, profesional de carrera, le comenta…”Mira, allá (refiriéndose a la empresa donde se desempeña hace más de 10 años) están buscando personas  para varios puestos, pero recomendarte sería como mandarte a la horca, ¡Te arruino la vida!”… Los sueldos están bien, pero no tienes vida, te esclavizas, olvídate de tu esposo y los chicos, de disfrutar los fines de semana…” Y siguió con una larga lista de condiciones realmente negativas que no eran compensadas, sin duda, por un buen sueldo.

Lo primero que pensé es en “el” o “la” colega que estaba a cargo de cubrir las vacantes.

Cuando hablamos de reclutamiento, una de las variables más importantes a la hora de convocar es la reputación de la empresa para la cual se realiza el llamado, su marca empleadora.

A pesar de los kilómetros y kilómetros de escritura al respecto, horas y horas de disertación de referentes de gestión humana, muchas empresas minimizan su valor, centrando su objetivo en obtener la máxima productividad a partir de la ecuación lineal trabajo (tiempo de desempeño) / salario (compensación económica por tiempo de desempeño). Si esta es justa, no hay más que hablar.

Personalmente escucho decir a los directivos de algunas empresas frases como ¿Dónde van a trabajar que les paguen lo que nosotros? o ¡Por lo que gana debería trabajar el doble! Y aún otras frases célebres como… “Nosotros no podemos hacernos cargo de sus problemas…”, hablando de casos de inasistencia por enfermedad de familiares directos, o cambios de carácter o baja productividad originados en  problemas legales o económico-financieros inesperados, separación de pareja, etc.…. “Nuestros abuelos le dedicaban con orgullo su vida a una empresa y eran felices!.. Ahora exigen y exigen…!“

La realidad es que basando la relación laboral en un simple intercambio de valor, se deja de obtener el principal motor de toda organización, el compromiso. El compromiso supone un valor agregado indispensable, intangible, que redunda en beneficios tanto al interior como al exterior de la empresa. El compromiso pone en segundo plano la ecuación básica y elemental de trabajo/salario.

Nancy Puzio de Grace Place to Work en su artículo de Abril del año pasado resalta que “Cuando un colaborador forma parte de una organización en la cual cree y confía, se involucra no solo a nivel profesional, sino también a nivel personal. Esto lo lleva a interiorizarse con la misión de la organización e identificase con sus objetivos a partir de una implícita transformación en su manera de concebirla; ya no solo como un empleo sino como parte de su identidad, de su propia imagen privada y pública.”

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En una situación de “compensación neta de valor” sin  consideraciones emocionales, podemos esperar del colaborador las siguientes actitudes:

1.- Estará al pendiente de cualquier oportunidad laboral que se le presente, aun sacrificando salario por otros beneficios. Y estos son innumerables, por ejemplo: flexibilidad horaria, capacitación, cobertura de otras necesidades (seguros de salud, de riesgos o educación para la familia), y crecimiento profesional reconocimiento interno,  promoción, compensación y premios con propuestas de uso de tiempo libre, viajes, estadías, espacio para la distención o ejercicio, etc.

2.- La productividad irá reduciéndose a medida que pasa el tiempo y se reduce la motivación tanto para comenzar como para permanecer en proyectos de mediano y largo plazo.

3.- Será un crítico permanente de los procesos y políticas de la empresa, transformándose en un activo promotor del mal clima laboral en la organización.

4.- Se erigirá en detractor de la empresa no solo ante el cliente interno, sino el externo, dejando claro que sus limitaciones para la excelencia de su desempeño se encuentran en las propias condiciones de desempeño impuestas por la organización.

5.- Dado que lo único que la empresa le ofrece es el salario, intentará permanentemente que el mismo se ajuste a cada esfuerzo extraordinario que se le solicite o debe realizar, generando una constante demanda y presión en los mandos medios y la dirección.

En resumen, este colaborador estará “afuera” aunque esté dentro, y promocionará las oportunidades externas desde la propia crítica interna.

Las organizaciones que no atiendan a la compensación emocional de sus colaboradores están promoviendo su propio proceso de degradación interna, proceso lento pero seguro, y sus consecuencias serán a largo plazo sino permanentes.

La mala reputación de una empresa no se recupera de la noche a la mañana por un simple cambio de políticas, menos aún hoy que las opiniones viajan a velocidad de la luz y se replican a través de las redes sociales. Suelo navegar por varias bolsas de trabajo en diferentes redes y más de una vez he encontrado que ante la publicación de un aviso para selección de personal, aparecen comentarios de personas que advierten a los posibles postulantes, relatando su mala experiencia en dicho lugar.

A menudo vemos como amigos o conocidos hacen públicas en Facebook o Twitter sus quejas respecto a la organización donde trabajaron y hasta ha habido casos famosos donde las personas han llegado a perder su fuente laboral por hacer públicas sus críticas a la organización donde se estaban desempeñando en el mismo momento.

Quienes realizamos entrevistas de selección de personal, generalmente preguntamos los motivos por los que una persona desea cambiar de organización o dejó la anterior y la mayoría de las veces, refieren a la falta de consideración de aspectos humanos. Aun cuando consideramos que no es un buen antecedente el que planteen sus quejas respecto a la empresa anterior en la entrevista laboral, la información nos llega y genera opinión respecto de los hechos y políticas de otra empresa.

Si no se pone el énfasis en la satisfacción integral  de las personas que tienen en su organización, ni la antigüedad en plaza, ni la inversión, ni la calidad del producto, ni la disponibilidad generará el retorno esperado, por el contrario, las pérdidas serán proporcionales a la falta de consideración del factor humano en toda su dimensión.

Hoy en día la marca empleadora de una empresa tiene un valor tanto o más importante que la de su producto o servicio, les invito a pensar en los colaboradores como socios estratégicos de la organización.

“Es mejor tener una persona trabajando contigo que tres personas trabajando para ti.”

Dwight D. Eisenhower.

Facilita…Qué?

No me dejo de sorprender y no me canso de curiosear y aprender, así que hace un mes comencé unos talleres que me permitirán ser más eficiente en la gestión de personas, y que tiene entre otros objetivos el desarrollo de talento y la optimización en el funcionamiento de equipos de trabajo, el curso de Facilitador.

Curiosamente, no me ha sido fácil explicarles a quienes me preguntan, y no son “del palo” como decimos aquí a quienes no comparten intereses comunes, de que se trata el curso que realizo, más allá que tampoco a quienes “son del palo” les es muy familiar el rol del facilitador.

Hace unos días, compartí un video muy sencillo, que hizo que muchas personas se interesaran en el tema y que vuelvo a compartir al final de este post.

Para la siempre accesible Wikipedia, un facilitador es la persona que ayuda a un grupo a entender los objetivos comunes y contribuye a crear un plan para alcanzarlos sin tomar partido, utilizando herramientas que permitan al grupo alcanzar un consenso en los desacuerdos preexistentes o que surjan en el transcurso del mismo.

El término como tal parece surgir en el 2000 y autores de la década posterior proponen estas definiciones.

Michael Doyle – El facilitador es un individuo que permite a grupos y organizaciones trabajar de forma más efectiva; a colaborar y lograr sinergia. Un facilitador es imparcial, no toma partido y abogando por uno u otro punto de vista en la reunión, con una metodología justa, abierta e incluyente, puede alcanzar las metas de grupo.

Sam Kaner – El trabajo del facilitador es apoyar los mejores pensamientos y prácticas en todos los participantes de un grupo. Para lograrlo, el facilitador promueve la máxima participación, el entendimiento mutuo y cultiva las responsabilidades compartidas. Incitando a todos a lograr sus más logrados pensamientos, permite a los miembros de un grupo buscar soluciones inclusivas y a construir acuerdos sustentables.

Martin Carnap establece que Los objetivos de la facilitación consisten en lograr que el diálogo entre personas y grupos sea eficiente, eficaz, significativo, productivo, integrador, formativo, motivante, creativo y placentero… Los facilitadores orientan a acuerdos y decisiones consensuadas hacia acciones necesarias, respetándose e incluyendo en el proceso todos los puntos de vista, inclusive el apoyo especializado cuando se requiere.

Dados los diversos ámbitos en el que se desarrollan actividades de grupo (educativo,  organizacional, etc.) tanto con objetivos a corto como a largo plazo, los facilitadores desarrollan herramientas y habilidades específicas de aplicación a los mismos.

Una de las habilidades más importantes de un facilitador es la observación y su acción más crítica es la de saber guiar. Nunca es el protagonista, simplemente acompaña brindando las formas adecuadas para que el equipo y las personas logren el mejor resultado. Las personas van descubriendo y desarrollando sus fortalezas y reconociendo y gestionando sus debilidades sin que haya más mérito en el facilitador que el dirigir la atención y proponer la acción.

A la hora de gestionar reuniones hará uso de las mejores prácticas o sea, de conjunto coherente de acciones que han rendido buen o excelente servicio en un determinado contexto, asumiendo que en contextos similares arrojen resultados similares

Debe saber gestionar el tiempo y respetar una agenda previamente pactada así como también elaborar un registro de los temas tratados y los posibles acuerdos alcanzados.

Propondrá dinámicas de grupo para poder gestionar el comportamiento grupal así como el de cada uno de los participantes. Estas permiten, en un ámbito descontracturado (de diversión o gamificación), estimular la emotividad, la creatividad e incentivar la interrelación o dinámica entre los diferentes integrantes del equipo.

Adicionalmente, el facilitador debe contar con habilidades para manejar discusiones estructuradas así como informales, gestionar los debates para que transcurran en los términos pactados por el grupo, animar a la participación a personas reticentes a hacerlo y gestionar situaciones o personas conflictivas.  Cuando no es sencillo un consenso, debe saber intervenir planteando dinámicas que evidencien las diferencias dentro del equipo estableciendo pautas que permita resolverla.

Es importante que el facilitador tenga un conocimiento suficiente del contexto en que se desarrolla el equipo, los temas que le son propios y las características fundamentales de personalidad y actitud de los participantes en el mismo para poder actuar animando el debate interno en lugar de frustrarlo. De aquí la importancia de la observación y del saber hacer las preguntas adecuadas a las personas adecuadas y en el momento adecuado.

Hasta aquí lo que en este primer mes me han permitido conocer sobre el rol de facilitador la Dra. Lucía Corradi y el Ing. Carlos Moreno quienes con gran generosidad nos guían y acompañan en una aventura experiencial, a quienes agradezco la oportunidad de poder incorporar una nueva habilidad vivencial y de la que dentro de unos pocos meses más espero saber explicar y aplicar de manera solvente.

Espero disfruten des este video que de forma menos curricular y teórica permite acercarse al concepto práctico en solo cuatro minutos

Muy buen fin de semana!

 

Si trabajas en gestión de personas, debes ser un buen Chef!

Nada como un buen guiso!

Guiso, cocido, puchero, escaldado, o como le llames allí donde vives, bueno, que no hay como el de casa, ese sabor que nos reconforta  en tantas  noches frías de invierno.

Los componentes de esa comida de olla, dependerá de la costumbre y de los ingredientes con que se encuentra en cada sitio, y sobre todo de la disponibilidad del cocinero. Siempre es una mezcla caprichosa de carnes y legumbres, verduras y especias, que durante largo tiempo se cuece a fuego lento hasta que por arte de magia se transforma en algo incomparable.

No importa si tiene todos los ingredientes específicos de la receta, si no hay maíz tendrá arroz, si no hay chorizo le pondremos más carne de cerdo o solo carne roja, si los garbanzos están caros le pondremos porotos blancos o unas lentejas, pero lo que sí es seguro, que al entrar a casa y oler el perfume, nos sentaremos a la mesa con una felicidad muy difícil de explicar. Sea como sea, un buen guiso huele a familia, a amor y a cuidado, sabe a recompensa por la jornada cumplida.

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No crean que cambié la temática de mi blog por una gourmet, que ya me encantaría, pues me encanta la cocina! Sólo Síganme un rato más, por favor.

Quienes disfrutamos de la gastronomía, leemos  cientos de libros, artículos y blogs con excelentes recetas  realizadas por  grandes referentes de las diferentes cocinas del mundo. De pronto te llama la atención alguna en particular  y de inmediato piensas en sorprender a la familia o amigos. El caso es que sales de compras y no encuentras uno o dos ingredientes, ya porque no se ofrecen en el mercado, ya porque nadie sabe de qué se trata (me ha pasado con el “crémor tártaro”, un ingrediente de repostería muy común en las recetas del libro de cocina del  Crandon de hace unos 40 años), o ya porque el ingrediente tiene un precio que no es razonable pagar dentro del presupuesto que tienes para ello.

A quien realmente le guste cocinar y haya entendido cabalmente de que va el plato, no dejará de hacerlo a menos que lo que no encuentre sea el ingrediente principal o estrella, todo lo demás puede sustituirse haciendo del plato una versión del original. Un cocinero que se precie de tal, sabrá encontrar la forma de lograr la combinación adecuada de sabores y texturas, es más, este es el origen de muchos nuevos y exitosos platos en gastronomía. La modificación de un plan original por falta de recursos o el error involuntario en el uso de los mismos, muchas veces han resultado en un éxito sorprendente.

Cada vez que se entrevista a un gran Chef respecto a cuál entiende que es el factor de éxito de su plato estrella, encontramos invariablemente dos factores: algún descubrimiento fortuito ( azar) o una emergencia que implicó variar  un plato original y el amor a lo que hace.

De igual modo pasa en el fascinante mundo de la Gestión de Personas en las organizaciones, aún hoy llamadas en mucha de ellas, Recursos Humanos.

Gracias a la tecnología y la posibilidad de compartir nuestros conocimientos y experiencias con referentes, profesionales y directivos de todo el mundo que, con gran generosidad, exponen casos de éxito así como también diversos factores a tener en cuenta en la aplicación de estrategias y políticas de gestión, disponemos leemos y analizamos a diario cientos de modelos y “recetas” exitosas en lo que refiere a atracción, desarrollo y retención de talento y otros tantos artículos sobre marca personal y empresaria y los más variados temas que hacen a nuestro interés técnico y profesional.

 Solemos compartir y debatir de forma entusiasta con nuestro entorno más cercano, colegas, directivos de la empresa, mandos medios y hasta con nuestra familia  o amistades, esos grandes casos de éxito o las “recetas” que nos han parecido más impactantes y de pronto nos encontramos con los infaltables y a veces bastantes razonables… peros, esas variables que cuestionan su viabilidad práctica, y las posibilidad de implementación del tal modelo de gestión se desliza palabra a palabra en … “pero aquí (en esta empresa, en esta ciudad, en este rubro, en este país. etc.) … eso es imposible”.

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Los objetivos de cambio o innovación pueden plantearse por etapas, pueden moldearse a nuestro antojo y necesidad, los caminos para llegar a ellos pueden ser infinitos, los tiempos de un objetivo que difiere del modelo original estarán signados por la dinámica del método más natural de aprendizaje, el de “ensayo y error”, lo que si no podemos, ni debemos, es rendirnos ante la dificultad o complejidad de aplicación de un modelo específico en el aquí y ahora.

El caso es que se trata de realizar el mejor plato posible con los recursos disponibles, y esto depende de la capacidad de valorar adecuadamente los mismos y crear esa combinación única que sabrá a cielo.

Necesitamos conocer adecuadamente todos los ingredientes de que disponemos y en caso de no tener todos los necesarios saber sustituirlos por aquellos que se complementen adecuadamente logrando el mejor producto posible con nuestros recursos y nuestras condicionantes.

La gestión de  personas tiene como objetivo proporcionar a nuestros colaboradores, las mejores herramientas y oportunidades para que su desempeño sea una actividad productiva (y adecuada a las objetivos e la empresa) y satisfactoria en lo personal y profesional y sobre todo para que las personas sientan que la organización a la que pertenecen es el mejor lugar donde pueden estar en ese momento.

Si hablamos de retención del talento es más complejo aún y a medida que las nuevas generaciones ingresan al mercado es prácticamente una utopía pensar que existen formas efectivas de retención. Los millenials están de paso en las organizaciones, lo que si deberíamos proponernos es que se lleven ese olor a “hogar” impregnado en sus narices”, y que se transformen en embajadores incondicionales de nuestra organización, como nos pasa cuando al comer un buen guiso, pensamos,…” como aquel de la abuela…, ninguno…!”

Así que, a ser creativos y a poner mucho amor en lo que hacemos, a seguir conociendo y compartiendo las mejores “recetas” para poder generar la siempre pujante motivación de cambio e innovación en nuestras organizaciones pensando en las limitaciones no como una sentencia de lo “imposible” sino como una oportunidad para descubrir un plato único.

“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra.” George Bernard Shaw

Y tú? Cuándo te divorcias?

mujerhablando Ayer, quedé en encontrarme con una amiga con la que empecé a compartir la vida desde mi adolescencia.

Si bien nuestra relación fue cotidiana hasta alrededor de los 22 o 23 años, nuestras responsabilidades  y compromisos redujeron el contacto personal cada vez más hasta que, últimamente, nos vemos un par de veces al año. Nos saludamos cada tanto por Whatsapp y compartimos algunas cosas por Facebook, ya no twitter, que no quiere tener porque le abruma la presión de la demanda tecnológica.

Así como nuestro tiempo de compartir se fue espaciando, nuestro desarrollo personal y profesional sin duda también. Se entiende así la distancia real que hay entre ambas y sobre todo, las diferencias con las que hoy describimos la realidad, y lo diferente de nuestros proyectos y expectativas.

Si Quino estuviera colaborando con la presentación de esta historia hablaría de ella como “Susanita” y de mí como “Mafalda”.

Ella caminó siempre por la vereda, observando cuidadosamente su andar y atenta a las miradas aprobatorias de los que se iba cruzando, yo, en cambio me salí de la vereda y empecé a andar por la calle, llevándome unos cuantos golpes por no estar muy atenta por donde andaba y sin prestar mayor atención a la aprobación ajena, no porque no me importara, sino porque estaba segura que opinaran lo que opinaran, ese era el camino que debía tomar, ya por absoluta decisión personal, ya porque las circunstancias así lo impusieran.

Su forma de vivir no le evitó darse tantos o más golpes que yo, y así como yo admiro la estabilidad predominante en la que ella vive, ella admira en mi la capacidad de  sortear obstáculos constantemente, pero, al final de todo, ambas estamos compartiendo una charla donde nos ponemos al día respecto a los últimos meses y hablamos de los proyectos para los próximos.

Ella hoy es una exitosa ama de casa, con un matrimonio de más de 30 años, hijos independientes y nietos adorables. Yo soy una apasionada profesional, también con hijas independientes y nietos adorables.

En cada encuentro,  partimos  desde esa adolescencia compartida con tanto entusiasmo, plena de sueños y expectativas y comulgamos un estado de confianza y afecto verdadero y  pleno. Nos impacta a ambas la diferencia entre aquellos proyectos y la vida que transitamos realmente, si bien la mía fue mucho más divergente a la suya, tampoco la de ella se ajustó mucho más a la idea de aquel entonces.

Entre risas y continuas interrupciones de ambas nos íbamos contando, una a la otra, diferentes cosas, hasta que luego de un silencio me pregunto:

¿Cuándo te jubilas? Porque, estarás deseando…, me imagino!

Y la verdad que me sorprendió, porque hoy en día la jubilación  no está ni por asomo en mis planes. No sólo porque aún no cumplo con las condiciones legalmente requeridas (edad y antigüedad) sino porque tengo muchos proyectos de desarrollo profesional. Así que le respondí eso mismo. Su cara de asombro me volvió a sorprender! Y de inmediato me increpó…

¿No estás cansada de andar para arriba y para abajo corriendo todo el día? ¿De bancarte los problemas de todos los demás?, ¿De estar siempre tratando de que todo el mundo en la empresa esté contento? ¿De hacer cursos y más cursos, o talleres o lo que sea… para estar al día? ¿De madrugar y no poder quedarte en cama unos minutos más los días de invierno? ¿De ver a tus nietos a cuentagotas sin poder disfrutar de tiempo con ello? ¿De no tener tiempo para juntarte con amigos porque al día siguiente te levantas temprano? ¿De no poder dedicarte a pintar por falta de tiempo? (Hobby que me acompaña desde la adolescencia) ¿De….?

Y hasta aquí las observaciones que fui capaz de retener de tantas! Todas connotaciones negativas de mi forma de vivir y casi,  casi…, me pongo a desterrar de mi mente mis actuales proyectos para considerar el de mi retiro.  

Me quede un momento en silencio y le conteste lo que realmente sentí. “Es que…soy feliz!”, debo reconocer que  el primer impulso, muy desde el fondo de mi ser más primitivo, (no socializado ni versado en comunicación y empatía), con cierta natural sinceridad infantil … casi se me escapa, ¿Y tú? ¿Cuándo te divorcias?…

Lo cierto es que la mayoría de las observaciones que realizó, tienen connotaciones positivas, y no negativas. Estar en plena actividad, tener la confianza y haber generado la valoración de las personas que se acercan a mí para pedir un consejo o sugerencia, o simplemente para solicitar una ayuda para lograr sus objetivos o mejorar su desempeño profesional o  su vida personal, que se reconozca mi experiencia y mi eficiencia, porque no, mi talento, en una área de conocimiento organizacional donde me costó mucho llegar, el tener la capacidad de seguir nutriéndome de conocimientos para desempeñarme mejor o aportar nuevas estrategias a la gestión humana en las organizaciones,  pero sobre todo, y que resumí en la respuesta dada. … lo que hago me hace feliz.

Sí, es cierto también  que me gustaría pasar más tiempo con mis nietos, remolonear en la cama alguna fría mañana de invierno y no tener que retirarme de las reuniones por tener que madrugar y ni les cuento el volver a pintar sin días ni horarios! …pero lo cierto es que no se puede tener todo a la vez. Después de todo, …no dejo se hacer todo esto, solo le dedico menos tiempo del que también me haría feliz.

Uno debe siempre elegir de entre las opciones que se le presentan, aquellas que en cada momento le brinden mayor satisfacción, mientras se tenga las condiciones para tomarlas y disfrutarlas. Física y mentalmente me siento plena de vigor y profesionalmente tengo cada vez más para recibir y entregar. En este momento estoy donde y como quiero estar. A criterio de mi amiga, en la calle, corriendo el riesgo de seguir recibiendo golpes y a pesar de lo que piensen los demás, según mi criterio, en “mi vereda” donde me siento útil, activa y receptiva, disfrutando cada paso y cada vez mejor preparada para levantarme si vuelvo a caer.

Ya llegará el momento de plantearme la jubilación como un cambio deseable y un objetivo cercano, será sin lugar a dudas cuando crea que me brindará mayor satisfacción que lo que estoy haciendo actualmente, mientras tanto…. seguiré disfrutando de este trecho de mi camino por el que tanto me he esforzado y el que me satisface plenamente.

Lo que convierte la vida en una bendición no es hacer los que nos gusta, sino que nos guste lo que hacemos” (Goethe)

Eres honesto! y … honrado?

Hoy leí diferentes post que curiosamente referían a la honestidad como el mejor medio para el logro de los objetivos, ya fueran estos instrumentales, materiales o personales.

La honestidad es un valor del que poco se habla y parece darse por supuesto en todos los temas de relacionamiento interpersonal, sin embargo, hablamos mucho y por defecto de la falta de dicho valor en las diferentes experiencias que hacen a las relaciones sociales en general, personales y de gestión humana.

Volví a mi adolescencia recordando aquellas interminables clases de filosofía donde la ética y la moral se debatían entre las ganas de haberme quedado un rato más en la cama y la necesidad de obtener la nota que me permitiera no llevarla a examen.

De acuerdo a Wikipedia, la honestidad (del latín honestĭtas) o “también llamado honradez”, es “el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable, justo y honrado”…  Y agrega… “Desde un punto de vista filosófico es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo a como se piensa y se siente.”

De acuerdo a la Real Academia Española, la honestidad es “cualidad de honesto”, siendo esto: “(Del lat. Honestus) Adj, 1. Decente decoroso 2. Recatado pudoroso 3. Razonable, justo  4. Probo, recto. honrado.”

 En realidad, mi forma de pensar y sentir, puede no ser decente, ni recatada ni justa ni razonable, ni honrada, pero… siempre y cuando actuara de acuerdo a ello, sería honesta.

Debemos entonces reconocer que hay dos clases de honestidad, una universal, que implica las probidad, la decencia, el decoro, la justicia y la razonabilidad y por lo tanto, honorabilidad y  otra, “honestidad personal”, de la que se oye hablar más, y es la “honestidad con uno mismo”, que a mi humilde forma de ver y entender, puede ser bien poco honorable.  

 Recuerdo y comparto uno de esos post que circulan en estas redes… Corrupto

De manera que la honestidad no implica necesariamente honradez, sin embargo, la honradez, necesariamente implica honestidad. Ser honrado es mucho  que ser honesto.  

Curiosamente, y como para avalar mi reflexión, al buscar la palabra “honradez” en Wikipedia, me redirige a la definición de “honestidad”.  En el diccionario de la Real Academia Española, define la  honradez como “Rectitud de ánimo, integridad en el obrar.”

Para acompañar mi camino personal y laboral, deseo a mi lado personas honorables y honradas, por lo tanto honestas, en el entendido que su pensamiento, sentir y actuar se ajusten al respeto de  valores y derechos universales,  que me inspiren plena confianza, que permitan la sana convivencia y que impliquen la certeza del bien común como objetivo compartido.

Se trata solo de tomar conciencia sobre aquello que no solemos cuestionar…

 He visto a personas obrar mal con mucha moral

y compruebo todos los días

que la honradez no necesita reglas.

* Albert Camús*

Cuando necesitas un descanso… ¿Entras en cualquier casa que tenga la puerta abierta?

Ayer leía un  excelente artículo de Víctor Candel, un referente  a quien sigo atentamente por su sencillez y claridad al escribir y describir vivencias cotidianas para quienes estamos en el área de la gestión de personas.

Reflexionando sobre actitudes como la que describe en su artículo,  http://victorcandel.com/2015/09/08/por-favor-que-alguien-me-rescate-del-desempleo/ cuya lectura recomiendo,  y muchas de las cuales emergen durante la entrevista de trabajo, creí interesante destacar  una en particular que es recurrente y relevante. Me refiero a la falta de información del postulante sobre la empresa a la que aspira a ingresar.

De momento en que recibes la invitación para concurrir a una entrevista, tienes que ser consciente que estas en camino… Tu currículum ha resultado de interés para el reclutador así que ahora debes demostrar en muy poco tiempo quien y como eres, que sabes, que eres capaz de hacer y el por qué quieres hacerlo en la empresa  que te está convocando. Tienes que demostrar que eres la persona indicada para ocupar la vacante.

entrevistas_de_trabajo

En esta etapa, las cosas están más difíciles que en la anterior ya que en la etapa anterior debiste destacar entre decenas, quizás cientos, de currículums con información más o menos pertinente a los requisitos del cargo y, como veíamos en mi artículo anterior, si realizaste tu presentación con dedicación y esmero y además cumples con los requisitos de formación y experiencia solicitados para dicha vacante tienes grandes posibilidades que se te considere para una entrevista.

Seguramente tengas más o menos preparada tu presentación y la de tus cualidades personales, habilidades y experiencia, sobre todo si ya has experimentado diferentes entrevistas con anterioridad. Con seguridad también habrás leído bastante material en las redes respecto a que es conveniente decir y no decir y que hacer y no hacer durante una entrevista, así que más allá de los nervios que te acompañen durante  los primeros minutos se trata de lograr una buena comunicación con el o los entrevistadores y esperar que te consideren la persona adecuada al perfil buscado.

Suelo hacer un paralelismo entre  la entrevista inicial con el manejo de un coche.

Partimos del punto muerto, luego a medida que avanza la misma vamos incrementando las velocidades. Muchas veces ponemos segunda o tercera y ya nos damos cuenta que no tiene sentido continuar el viaje. Muchos postulantes comentan que no les ha ido bien porque la entrevista se frustra mucho antes de lo que esperaban. Realmente es así.

Otras veces sentimos placer de llegar a poner cuarta y quinta y nos sentimos apesadumbrados en tener que detener el viaje ya porque debemos respetar los tiempos de los demás postulantes citados, ya porque amerita realizar nuevamente el viaje pero con otros “pasajeros” (responsables de área, directores, etc.). Lo cierto es que te darás cuenta que te has ganado el interés y la simpatía del reclutador y que es muy probable que sigas adelante en dicho proceso. Ya estás más cerca.

Quiero señalar uno de los indicadores por el que muchas veces decidimos culminar el viaje y que hace que un  candidato potencialmente interesante caiga estrepitosamente varios peldaños.

Reclutador- Cuéntame, ¿Qué sabes de nuestra empresa?

Postulante– …. silencio…  o, en el mejor de los casos, algún comentario que deriva de su  observación durante el tiempo de espera en la recepción.

Reclutador ¿Has googleado? ¿Accediste a nuestra página en internet?

Postulante-No, no he tenido tiempo” o. “La verdad que no se me ocurrió” o “ Si, pero por arriba”

La pregunta que ya no tendremos interés en hacer es:

¿Cómo crees que puedes contribuir desde tu posición con los objetivos de la empresa? o ¿Qué puedes aportar desde tus conocimientos y experiencia a la empresa?

Pues ni modo, si no sabes nada sobre la empresa, menos sabrás como puedes contribuir dentro de ella.

Vamos! Una vez que recibes la convocatoria a una entrevista ¿No tienes curiosidad por conocer de dónde te están llamando? ¿Qué hace esa empresa? ¿Qué tan importante es en el rubro? ¿Quiénes trabajan en ella? ¿Si es grande o pequeña? ¿Si pagan buenos sueldos? ¿Si la gente que trabaja en ella está contenta? ¿Cómo puedes contribuir con tus conocimientos y como te serviría tu experiencia? ¿Cuáles son tus posibilidades de aprender y/o crecer? ¿Si tienen políticas de RSE? ¿Y de capacitación?

Hoy en día con el acceso generalizado a la tecnología  el no intentar recabar información sobre la empresa a la que postulamos a través de buscadores y redes, es una negligencia que atenta directamente contra tu objetivo de ocupar la vacante.

entrevista laboral

Lo que dices, o casi gritas, es que no te importa realmente donde trabajes.

Lo que dices es que, si te sale trabajo en esta empresa bien,  sino será en otro lugar.

Lo que dices es que, quieres ocupar una vacante y llevarte un ingreso y no que lo que te importa  es el puesto que mi empresa  te ofrece.

Como expresa Víctor Candel  “Seguro que habrás escuchado en más de una ocasión, que las empresas buscan profesionales motivados y comprometidos, que quieran aportar valor a la empresa y se comprometan a marcar la diferencia, en definitiva, candidatos que buscan la empresa y el puesto en el que quieren trabajar. Si estás buscando un “trabajo de lo que sea”, no estás buscando realmente una empresa en la que deseas trabajar, ni tampoco un puesto que realmente quieres desempeñar, buscas algo para salir del paso.”

Pero por sobre todo, dejas también muy claro tu actitud frente a la oportunidad. Como reclutador debo plantearme,  ¿Si esa es tu actitud cuando conseguir el trabajo es tu prioridad, que podemos esperar de ti  cuando ya estés ocupando el cargo?

Navegar un poco, buscar la presencia de la empresa y algunos integrantes en las redes y consultar a colegas, amigos y conocidos, además de brindarte  la posibilidad de evaluar si la empresa que te está convocando se ajusta a tus expectativas, te brinda información sobre  varios temas  que puedes tratar con el entrevistador y serán de gran utilidad para demostrar no solo tu interés en el cargo propuesto por dicha empresa sino en la  empresa misma. Por otro lado, te dará una idea respecto a la forma en que podrías contribuir con sus objetivos y también te puede generar dudas respecto a aquellos temas de valor para ti, por ejemplo, posibilidades reales de desarrollo profesional y planes de carrera, balance entre tu vida laboral y personal cuyo planteo demostrará una actitud proactiva y responsable ante la oportunidad que se te brinda.

Así que, la próxima vez que recibas una propuesta para acudir a una entrevista, tomate el tiempo necesario para obtener la mayor información posible respecto a la empresa, cuál es su misión y visión (qué hace y cómo lo hace), quienes la componen, como es su marca empleadora o sea, cual es la opinión de quienes están dentro y fuera de la misma. Hasta puedes imaginarte también ocupando el puesto ofrecido, como te sentirías y qué harías si finalmente ocuparas la vacante. Todo esto no te asegurará el puesto pero si un buen viaje y a buena marcha.

Una experiencia gratificante para ambas partes, más allá del resultado final,  es un antecedente válido que te deja  en una posición preferencial ante futuras oportunidades dentro de la misma empresa o en otras donde el reclutador pueda recomendar o incorporar tus antecedentes para otro proceso de selección, y por si fuera poco, le dará una buena capa de barniz a tu autoestima.

La excelencia no es una habilidad, es una actitud.-Ralph Marston.