¿Eres Empresario? ¿Directivo? ¡Invierte en la alegría de tus colaboradores!

El sábado pasado, salimos a cenar con unos ex compañeros de trabajo.

Hace una década y media coincidimos en un proyecto de gran magnitud en un momento muy crítico de la economía del país. Fueron cinco años de compartir experiencias retadoras en una organización innovadora del sector informático obteniendo  resultados magníficos. Frente a un cambio del mercado  la empresa toma la decisión estratégica de cesar su actividad aún con rentabilidad. En al 2007, cuando  en este país todavía no se hablaba de outplacement,  se realizó exitosamente para un 80 % de los integrantes de la empresa.

Unos tres años más tarde, con motivo de la boda de unos de ellos, algunos de nosotros volvimos a reunirnos, y desde entonces, lo hacemos 2 o 3 veces al año, integrando al grupo las parejas.

Decidimos ir a cenar a un lugar que abrió recientemente con buenas recomendaciones en cuanto a su oferta gastronómica y sobre todo en un entorno muy agradable de la costa de Montevideo. Haciéndole el gusto a una futura inminente mamá que deseaba comer parrillada, pedimos unos braseros (plato que incluye toda clase de achuras y carnes y se sirve en una fuente parrilla  de metal con doble fondo donde se ponen brasas para mantener las piezas calientes) y unas papas fritas para acompañar.

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Desde el primer momento me llamó la atención la alegría y el evidente compañerismo que existía entre mozas y mozos, así como entre ellos y quienes se encontraban detrás del mostrador. Contrariamente a lo que usualmente estamos acostumbrados colaboraban entre sí para atender rápidamente a los comensales de cualquier mesa. Las  expresiones verbales y gestuales en todos y cada uno de los nueve o diez mozos que podía observar denotaban el gusto por lo que hacían y como lo hacían.

Mientras comíamos y conversábamos, podía ver como corrían a dejar la comanda, entre dos o tres retiraban los platos a servir y los presentaban a los comensales y otro se acercaba a servir las bebidas y se miraban entre ellos con beneplácito por haber cumplido y volvían a retirar los platos de otra mesa que quedaba libre mientras un compañero la limpiaba y disponía los individuales, y… entre corrida y salto de una lado para el otro, la sonrisa y guiñada al compañero o compañera.

Es un local muy grande y estaba completo, por lo que el ritmo de trabajo era álgido, de todos modos ellos parecían bailar entre las mesas, compartían el jolgorio de una mesa donde se realizaba una despedida de soltera con chicas disfrazadas, colaborando para tomar las fotos y aplaudiendo las ocurrencias y bromas del grupo, otros, festejaban un cumpleaños de otra mesa cantando y aplaudiendo el soplo de las velitas…

Nuestra cena no fue perfecta. Por un tema de salud de una de nuestras amigas, solicitamos que las papas fritas se hicieran de forma especial. Los braseros llegaron con bastante anticipación y ya terminando de comer las carnes las papas aún no habían llegado, por lo cual las cancelamos. A pesar del tropiezo, la sensación de buen servicio fue general. Quizás, si el clima del lugar no hubiera sido el que describo, nuestra opinión respecto al mismo y el encuentro hubiera sido negativa, sin embargo, absolutamente nadie recordó el inconveniente durante el resto de la noche y por el contrario, se comentó lo bien que nos atendieron y la intención de regresar en otra oportunidad.

Al salir, como siempre, nos costó despedirnos. A pesar de una leve llovizna, estuvimos más de media hora charlando en la puerta del local aprovechando la fresca brisa nocturna en una muy cálida noche de verano, recordando más anécdotas y respondiendo preguntas de las parejas de algunos de nosotros respecto a los diferentes sucesos comentados.

El tenor general de los mismos eran las diferentes acciones y reacciones, a veces felices, y otras no tanto, ante situaciones críticas vividas en común durante nuestro desempeño en aquella empresa que nos brindó realmente una experiencia invalorable de alta exigencia y desempeño pero también de claros resultados extraordinarios. La dirección de la empresa siempre reconoció cada logro por pequeño que fuera,  hizo partícipe a cada área de los beneficios obtenidos y fomentó permanentemente la iniciativa y el esfuerzo de todos y cada uno de los colaboradores.

Al ser una empresa innovadora y con fuerte asunción del riesgo, debimos responder a situaciones complejas y críticas que enfrentamos con las herramientas que traíamos de nuestras respectivas formaciones y experiencias en rubros absolutamente diferentes al que estábamos, y muchas veces, forzar nuestra creatividad generando soluciones que parecían rayar en lo inaudito.

Finalmente uno de nosotros comentó entre carcajadas, “Todo resultaba finalmente  bien por el equipo que logramos conformar”. Efectivamente era un equipo donde la confianza primaba por sobre cualquier valoración de situación particular, donde se consideraba al otro desde su posición y responsabilidad, apoyando y colaborando para que cumpliera los objetivos. Se promovía el relacionamiento interpersonal con instancias de recreación tanto dentro como fuera de la empresa, en las que incluso participaba la dirección. El compromiso con el proyecto de la organización era absoluto.

No todo era color de rosa. Se vivieron infinitas situaciones de confrontación en momentos de alta exigencia o al surgir imponderables en la planificación de los procesos, pero la relación lograda permitía que el foco se pusiera exclusivamente en el proceso y no en las personas. Resuelta la situación, invariablemente se retomaba el rumbo en equipo, promoviendo las mejoras o cambios que fueran necesarios para evitar que se reiterara la situación. El liderazgo de cada área se diluía en un equipo de líderes que trabajaban en conjunto.

Fue una experiencia donde todos aprendimos mucho, no solo de productos y procesos de nuestra área y de las otras áreas de la empresa, sino de gestión de emociones, sobre las personas y sobre nosotros mismos.

La relación de amistad de un grupo tan heterogéneo en sexo, formación y  edades, como el nuestro, se basa en el profundo conocimiento de las personas y sus acciones y reacciones en todas las situaciones posibles, desde la alegría al enojo, desde la expectativa a la desesperación así como del reconocimiento de sus cualidades y habilidades personales y profesionales demostradas en el logro de objetivos tanto comunes como personales.

Una organización  es  un grupo de personas haciendo algo con un objetivo común, basta con que cada uno haga bien lo que deba hacer para lograr dicho objetivo. El resultado es el producto mecánico de varias acciones individuales.

Una empresa, en cambio es un conjunto de personas haciendo bien lo que saben y deben hacer y colaborando para que los demás también logren sus resultados. Es un equipo. Las emociones se involucran en los objetivos. El objetivo individual se diluye en el objetivo común y la solidaridad es la variable relevante y base del compromiso organizacional. Es un equipo involucrado y  generoso que pone todo de sí no solo para lograr las metas sino para permitir que todos y cada uno de los integrantes logren sus propios logros además del logro común.

La máxima expresión del buen funcionamiento de un equipo es la alegría de sus integrantes.

Los resultados son claramente percibidos por el cliente externo, como en la cena del sábado pasado, generando una buena marca empleadora. Estoy segura que ninguno de los chicos que trabajaban el sábado desearía  dejar su puesto. Uno verdaderamente siente que le gustaría trabajar en dicho lugar y ser parte de ese equipo, y si conocemos a alguien que esté buscando empleo, naturalmente sugeriríamos que presentara su postulación a dicha empresa

Por otro lado, las experiencias compartidas por un verdadero equipo, tanto las positivas como negativas, originan emociones en sus integrantes que enriquecen los vínculos personales. Se conoce lo mejor y lo peor de cada uno de manera que se valora especialmente el apoyo oportuno para superar los obstáculos. Así se generó la sincera relación que nos une con estos queridos amigos.

Si bien hoy no compartimos procesos y objetivos de desempeño laboral, existe una comunión y confianza que nos permite apoyarnos en el otro, si es necesario, para el logro de objetivos profesionales y personales. Compartimos la alegría de nuestros éxitos y nos acompañamos en los traspiés sabiendo que tenemos todas esas manos confiables tendidas para sostenernos e impulsarnos, ahora, como equipo de la vida.

Así que, si tienes una empresa o tienes un equipo a cargo,  no importa su tamaño ni su rubro, invierte en la alegría  de tus colaboradores. Motívalos y empodéralos para permitirles crecer como personas y como equipo y verás que no solo irán más allá de los resultados esperados, sino que lograrás sin el más mínimo costo material, una excelente marca empleadora.

 “Tienes que ser consciente de lo que están haciendo los otros, aplaudir sus esfuerzos, reconocer sus éxitos, y animarlos en sus metas. Cuando todo el mundo se ayuda, todo el mundo gana.” – Jim Stovall

Alimentado al enemigo con el que duermes. Las 5 actitudes que promueves si omites la compensación emocional de tus empleados

Hace unos días nos reunimos varios amigos a festejar el comienzo de este nuevo año. Solemos hacerlos dos o tres veces al año y por la imposibilidad de coordinar compromisos asumidos, la despedida de año se transformó en la bienvenida del presente

Luego de los acostumbrados intercambios de novedades sobre nuestras familias y recuerdos de anécdotas comunes, pasamos al tema laboral. Una de mis amigas, recientemente desocupada hizo la solicitud de… ya saben… “ Che, cualquier cosa que sepan…lo que sea… se me termina el seguro y necesito trabajar,…¡Además me estoy volviendo loca de estar en casa sin hacer nada!”

De inmediato, uno de nuestros amigos, profesional de carrera, le comenta…”Mira, allá (refiriéndose a la empresa donde se desempeña hace más de 10 años) están buscando personas  para varios puestos, pero recomendarte sería como mandarte a la horca, ¡Te arruino la vida!”… Los sueldos están bien, pero no tienes vida, te esclavizas, olvídate de tu esposo y los chicos, de disfrutar los fines de semana…” Y siguió con una larga lista de condiciones realmente negativas que no eran compensadas, sin duda, por un buen sueldo.

Lo primero que pensé es en “el” o “la” colega que estaba a cargo de cubrir las vacantes.

Cuando hablamos de reclutamiento, una de las variables más importantes a la hora de convocar es la reputación de la empresa para la cual se realiza el llamado, su marca empleadora.

A pesar de los kilómetros y kilómetros de escritura al respecto, horas y horas de disertación de referentes de gestión humana, muchas empresas minimizan su valor, centrando su objetivo en obtener la máxima productividad a partir de la ecuación lineal trabajo (tiempo de desempeño) / salario (compensación económica por tiempo de desempeño). Si esta es justa, no hay más que hablar.

Personalmente escucho decir a los directivos de algunas empresas frases como ¿Dónde van a trabajar que les paguen lo que nosotros? o ¡Por lo que gana debería trabajar el doble! Y aún otras frases célebres como… “Nosotros no podemos hacernos cargo de sus problemas…”, hablando de casos de inasistencia por enfermedad de familiares directos, o cambios de carácter o baja productividad originados en  problemas legales o económico-financieros inesperados, separación de pareja, etc.…. “Nuestros abuelos le dedicaban con orgullo su vida a una empresa y eran felices!.. Ahora exigen y exigen…!“

La realidad es que basando la relación laboral en un simple intercambio de valor, se deja de obtener el principal motor de toda organización, el compromiso. El compromiso supone un valor agregado indispensable, intangible, que redunda en beneficios tanto al interior como al exterior de la empresa. El compromiso pone en segundo plano la ecuación básica y elemental de trabajo/salario.

Nancy Puzio de Grace Place to Work en su artículo de Abril del año pasado resalta que “Cuando un colaborador forma parte de una organización en la cual cree y confía, se involucra no solo a nivel profesional, sino también a nivel personal. Esto lo lleva a interiorizarse con la misión de la organización e identificase con sus objetivos a partir de una implícita transformación en su manera de concebirla; ya no solo como un empleo sino como parte de su identidad, de su propia imagen privada y pública.”

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En una situación de “compensación neta de valor” sin  consideraciones emocionales, podemos esperar del colaborador las siguientes actitudes:

1.- Estará al pendiente de cualquier oportunidad laboral que se le presente, aun sacrificando salario por otros beneficios. Y estos son innumerables, por ejemplo: flexibilidad horaria, capacitación, cobertura de otras necesidades (seguros de salud, de riesgos o educación para la familia), y crecimiento profesional reconocimiento interno,  promoción, compensación y premios con propuestas de uso de tiempo libre, viajes, estadías, espacio para la distención o ejercicio, etc.

2.- La productividad irá reduciéndose a medida que pasa el tiempo y se reduce la motivación tanto para comenzar como para permanecer en proyectos de mediano y largo plazo.

3.- Será un crítico permanente de los procesos y políticas de la empresa, transformándose en un activo promotor del mal clima laboral en la organización.

4.- Se erigirá en detractor de la empresa no solo ante el cliente interno, sino el externo, dejando claro que sus limitaciones para la excelencia de su desempeño se encuentran en las propias condiciones de desempeño impuestas por la organización.

5.- Dado que lo único que la empresa le ofrece es el salario, intentará permanentemente que el mismo se ajuste a cada esfuerzo extraordinario que se le solicite o debe realizar, generando una constante demanda y presión en los mandos medios y la dirección.

En resumen, este colaborador estará “afuera” aunque esté dentro, y promocionará las oportunidades externas desde la propia crítica interna.

Las organizaciones que no atiendan a la compensación emocional de sus colaboradores están promoviendo su propio proceso de degradación interna, proceso lento pero seguro, y sus consecuencias serán a largo plazo sino permanentes.

La mala reputación de una empresa no se recupera de la noche a la mañana por un simple cambio de políticas, menos aún hoy que las opiniones viajan a velocidad de la luz y se replican a través de las redes sociales. Suelo navegar por varias bolsas de trabajo en diferentes redes y más de una vez he encontrado que ante la publicación de un aviso para selección de personal, aparecen comentarios de personas que advierten a los posibles postulantes, relatando su mala experiencia en dicho lugar.

A menudo vemos como amigos o conocidos hacen públicas en Facebook o Twitter sus quejas respecto a la organización donde trabajaron y hasta ha habido casos famosos donde las personas han llegado a perder su fuente laboral por hacer públicas sus críticas a la organización donde se estaban desempeñando en el mismo momento.

Quienes realizamos entrevistas de selección de personal, generalmente preguntamos los motivos por los que una persona desea cambiar de organización o dejó la anterior y la mayoría de las veces, refieren a la falta de consideración de aspectos humanos. Aun cuando consideramos que no es un buen antecedente el que planteen sus quejas respecto a la empresa anterior en la entrevista laboral, la información nos llega y genera opinión respecto de los hechos y políticas de otra empresa.

Si no se pone el énfasis en la satisfacción integral  de las personas que tienen en su organización, ni la antigüedad en plaza, ni la inversión, ni la calidad del producto, ni la disponibilidad generará el retorno esperado, por el contrario, las pérdidas serán proporcionales a la falta de consideración del factor humano en toda su dimensión.

Hoy en día la marca empleadora de una empresa tiene un valor tanto o más importante que la de su producto o servicio, les invito a pensar en los colaboradores como socios estratégicos de la organización.

“Es mejor tener una persona trabajando contigo que tres personas trabajando para ti.”

Dwight D. Eisenhower.

Facilita…Qué?

No me dejo de sorprender y no me canso de curiosear y aprender, así que hace un mes comencé unos talleres que me permitirán ser más eficiente en la gestión de personas, y que tiene entre otros objetivos el desarrollo de talento y la optimización en el funcionamiento de equipos de trabajo, el curso de Facilitador.

Curiosamente, no me ha sido fácil explicarles a quienes me preguntan, y no son “del palo” como decimos aquí a quienes no comparten intereses comunes, de que se trata el curso que realizo, más allá que tampoco a quienes “son del palo” les es muy familiar el rol del facilitador.

Hace unos días, compartí un video muy sencillo, que hizo que muchas personas se interesaran en el tema y que vuelvo a compartir al final de este post.

Para la siempre accesible Wikipedia, un facilitador es la persona que ayuda a un grupo a entender los objetivos comunes y contribuye a crear un plan para alcanzarlos sin tomar partido, utilizando herramientas que permitan al grupo alcanzar un consenso en los desacuerdos preexistentes o que surjan en el transcurso del mismo.

El término como tal parece surgir en el 2000 y autores de la década posterior proponen estas definiciones.

Michael Doyle – El facilitador es un individuo que permite a grupos y organizaciones trabajar de forma más efectiva; a colaborar y lograr sinergia. Un facilitador es imparcial, no toma partido y abogando por uno u otro punto de vista en la reunión, con una metodología justa, abierta e incluyente, puede alcanzar las metas de grupo.

Sam Kaner – El trabajo del facilitador es apoyar los mejores pensamientos y prácticas en todos los participantes de un grupo. Para lograrlo, el facilitador promueve la máxima participación, el entendimiento mutuo y cultiva las responsabilidades compartidas. Incitando a todos a lograr sus más logrados pensamientos, permite a los miembros de un grupo buscar soluciones inclusivas y a construir acuerdos sustentables.

Martin Carnap establece que Los objetivos de la facilitación consisten en lograr que el diálogo entre personas y grupos sea eficiente, eficaz, significativo, productivo, integrador, formativo, motivante, creativo y placentero… Los facilitadores orientan a acuerdos y decisiones consensuadas hacia acciones necesarias, respetándose e incluyendo en el proceso todos los puntos de vista, inclusive el apoyo especializado cuando se requiere.

Dados los diversos ámbitos en el que se desarrollan actividades de grupo (educativo,  organizacional, etc.) tanto con objetivos a corto como a largo plazo, los facilitadores desarrollan herramientas y habilidades específicas de aplicación a los mismos.

Una de las habilidades más importantes de un facilitador es la observación y su acción más crítica es la de saber guiar. Nunca es el protagonista, simplemente acompaña brindando las formas adecuadas para que el equipo y las personas logren el mejor resultado. Las personas van descubriendo y desarrollando sus fortalezas y reconociendo y gestionando sus debilidades sin que haya más mérito en el facilitador que el dirigir la atención y proponer la acción.

A la hora de gestionar reuniones hará uso de las mejores prácticas o sea, de conjunto coherente de acciones que han rendido buen o excelente servicio en un determinado contexto, asumiendo que en contextos similares arrojen resultados similares

Debe saber gestionar el tiempo y respetar una agenda previamente pactada así como también elaborar un registro de los temas tratados y los posibles acuerdos alcanzados.

Propondrá dinámicas de grupo para poder gestionar el comportamiento grupal así como el de cada uno de los participantes. Estas permiten, en un ámbito descontracturado (de diversión o gamificación), estimular la emotividad, la creatividad e incentivar la interrelación o dinámica entre los diferentes integrantes del equipo.

Adicionalmente, el facilitador debe contar con habilidades para manejar discusiones estructuradas así como informales, gestionar los debates para que transcurran en los términos pactados por el grupo, animar a la participación a personas reticentes a hacerlo y gestionar situaciones o personas conflictivas.  Cuando no es sencillo un consenso, debe saber intervenir planteando dinámicas que evidencien las diferencias dentro del equipo estableciendo pautas que permita resolverla.

Es importante que el facilitador tenga un conocimiento suficiente del contexto en que se desarrolla el equipo, los temas que le son propios y las características fundamentales de personalidad y actitud de los participantes en el mismo para poder actuar animando el debate interno en lugar de frustrarlo. De aquí la importancia de la observación y del saber hacer las preguntas adecuadas a las personas adecuadas y en el momento adecuado.

Hasta aquí lo que en este primer mes me han permitido conocer sobre el rol de facilitador la Dra. Lucía Corradi y el Ing. Carlos Moreno quienes con gran generosidad nos guían y acompañan en una aventura experiencial, a quienes agradezco la oportunidad de poder incorporar una nueva habilidad vivencial y de la que dentro de unos pocos meses más espero saber explicar y aplicar de manera solvente.

Espero disfruten des este video que de forma menos curricular y teórica permite acercarse al concepto práctico en solo cuatro minutos

Muy buen fin de semana!

 

Si trabajas en gestión de personas, debes ser un buen Chef!

Nada como un buen guiso!

Guiso, cocido, puchero, escaldado, o como le llames allí donde vives, bueno, que no hay como el de casa, ese sabor que nos reconforta  en tantas  noches frías de invierno.

Los componentes de esa comida de olla, dependerá de la costumbre y de los ingredientes con que se encuentra en cada sitio, y sobre todo de la disponibilidad del cocinero. Siempre es una mezcla caprichosa de carnes y legumbres, verduras y especias, que durante largo tiempo se cuece a fuego lento hasta que por arte de magia se transforma en algo incomparable.

No importa si tiene todos los ingredientes específicos de la receta, si no hay maíz tendrá arroz, si no hay chorizo le pondremos más carne de cerdo o solo carne roja, si los garbanzos están caros le pondremos porotos blancos o unas lentejas, pero lo que sí es seguro, que al entrar a casa y oler el perfume, nos sentaremos a la mesa con una felicidad muy difícil de explicar. Sea como sea, un buen guiso huele a familia, a amor y a cuidado, sabe a recompensa por la jornada cumplida.

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No crean que cambié la temática de mi blog por una gourmet, que ya me encantaría, pues me encanta la cocina! Sólo Síganme un rato más, por favor.

Quienes disfrutamos de la gastronomía, leemos  cientos de libros, artículos y blogs con excelentes recetas  realizadas por  grandes referentes de las diferentes cocinas del mundo. De pronto te llama la atención alguna en particular  y de inmediato piensas en sorprender a la familia o amigos. El caso es que sales de compras y no encuentras uno o dos ingredientes, ya porque no se ofrecen en el mercado, ya porque nadie sabe de qué se trata (me ha pasado con el “crémor tártaro”, un ingrediente de repostería muy común en las recetas del libro de cocina del  Crandon de hace unos 40 años), o ya porque el ingrediente tiene un precio que no es razonable pagar dentro del presupuesto que tienes para ello.

A quien realmente le guste cocinar y haya entendido cabalmente de que va el plato, no dejará de hacerlo a menos que lo que no encuentre sea el ingrediente principal o estrella, todo lo demás puede sustituirse haciendo del plato una versión del original. Un cocinero que se precie de tal, sabrá encontrar la forma de lograr la combinación adecuada de sabores y texturas, es más, este es el origen de muchos nuevos y exitosos platos en gastronomía. La modificación de un plan original por falta de recursos o el error involuntario en el uso de los mismos, muchas veces han resultado en un éxito sorprendente.

Cada vez que se entrevista a un gran Chef respecto a cuál entiende que es el factor de éxito de su plato estrella, encontramos invariablemente dos factores: algún descubrimiento fortuito ( azar) o una emergencia que implicó variar  un plato original y el amor a lo que hace.

De igual modo pasa en el fascinante mundo de la Gestión de Personas en las organizaciones, aún hoy llamadas en mucha de ellas, Recursos Humanos.

Gracias a la tecnología y la posibilidad de compartir nuestros conocimientos y experiencias con referentes, profesionales y directivos de todo el mundo que, con gran generosidad, exponen casos de éxito así como también diversos factores a tener en cuenta en la aplicación de estrategias y políticas de gestión, disponemos leemos y analizamos a diario cientos de modelos y “recetas” exitosas en lo que refiere a atracción, desarrollo y retención de talento y otros tantos artículos sobre marca personal y empresaria y los más variados temas que hacen a nuestro interés técnico y profesional.

 Solemos compartir y debatir de forma entusiasta con nuestro entorno más cercano, colegas, directivos de la empresa, mandos medios y hasta con nuestra familia  o amistades, esos grandes casos de éxito o las “recetas” que nos han parecido más impactantes y de pronto nos encontramos con los infaltables y a veces bastantes razonables… peros, esas variables que cuestionan su viabilidad práctica, y las posibilidad de implementación del tal modelo de gestión se desliza palabra a palabra en … “pero aquí (en esta empresa, en esta ciudad, en este rubro, en este país. etc.) … eso es imposible”.

GUISO MARTILLO

Los objetivos de cambio o innovación pueden plantearse por etapas, pueden moldearse a nuestro antojo y necesidad, los caminos para llegar a ellos pueden ser infinitos, los tiempos de un objetivo que difiere del modelo original estarán signados por la dinámica del método más natural de aprendizaje, el de “ensayo y error”, lo que si no podemos, ni debemos, es rendirnos ante la dificultad o complejidad de aplicación de un modelo específico en el aquí y ahora.

El caso es que se trata de realizar el mejor plato posible con los recursos disponibles, y esto depende de la capacidad de valorar adecuadamente los mismos y crear esa combinación única que sabrá a cielo.

Necesitamos conocer adecuadamente todos los ingredientes de que disponemos y en caso de no tener todos los necesarios saber sustituirlos por aquellos que se complementen adecuadamente logrando el mejor producto posible con nuestros recursos y nuestras condicionantes.

La gestión de  personas tiene como objetivo proporcionar a nuestros colaboradores, las mejores herramientas y oportunidades para que su desempeño sea una actividad productiva (y adecuada a las objetivos e la empresa) y satisfactoria en lo personal y profesional y sobre todo para que las personas sientan que la organización a la que pertenecen es el mejor lugar donde pueden estar en ese momento.

Si hablamos de retención del talento es más complejo aún y a medida que las nuevas generaciones ingresan al mercado es prácticamente una utopía pensar que existen formas efectivas de retención. Los millenials están de paso en las organizaciones, lo que si deberíamos proponernos es que se lleven ese olor a “hogar” impregnado en sus narices”, y que se transformen en embajadores incondicionales de nuestra organización, como nos pasa cuando al comer un buen guiso, pensamos,…” como aquel de la abuela…, ninguno…!”

Así que, a ser creativos y a poner mucho amor en lo que hacemos, a seguir conociendo y compartiendo las mejores “recetas” para poder generar la siempre pujante motivación de cambio e innovación en nuestras organizaciones pensando en las limitaciones no como una sentencia de lo “imposible” sino como una oportunidad para descubrir un plato único.

“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra.” George Bernard Shaw

Cuando necesitas un descanso… ¿Entras en cualquier casa que tenga la puerta abierta?

Ayer leía un  excelente artículo de Víctor Candel, un referente  a quien sigo atentamente por su sencillez y claridad al escribir y describir vivencias cotidianas para quienes estamos en el área de la gestión de personas.

Reflexionando sobre actitudes como la que describe en su artículo,  http://victorcandel.com/2015/09/08/por-favor-que-alguien-me-rescate-del-desempleo/ cuya lectura recomiendo,  y muchas de las cuales emergen durante la entrevista de trabajo, creí interesante destacar  una en particular que es recurrente y relevante. Me refiero a la falta de información del postulante sobre la empresa a la que aspira a ingresar.

De momento en que recibes la invitación para concurrir a una entrevista, tienes que ser consciente que estas en camino… Tu currículum ha resultado de interés para el reclutador así que ahora debes demostrar en muy poco tiempo quien y como eres, que sabes, que eres capaz de hacer y el por qué quieres hacerlo en la empresa  que te está convocando. Tienes que demostrar que eres la persona indicada para ocupar la vacante.

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En esta etapa, las cosas están más difíciles que en la anterior ya que en la etapa anterior debiste destacar entre decenas, quizás cientos, de currículums con información más o menos pertinente a los requisitos del cargo y, como veíamos en mi artículo anterior, si realizaste tu presentación con dedicación y esmero y además cumples con los requisitos de formación y experiencia solicitados para dicha vacante tienes grandes posibilidades que se te considere para una entrevista.

Seguramente tengas más o menos preparada tu presentación y la de tus cualidades personales, habilidades y experiencia, sobre todo si ya has experimentado diferentes entrevistas con anterioridad. Con seguridad también habrás leído bastante material en las redes respecto a que es conveniente decir y no decir y que hacer y no hacer durante una entrevista, así que más allá de los nervios que te acompañen durante  los primeros minutos se trata de lograr una buena comunicación con el o los entrevistadores y esperar que te consideren la persona adecuada al perfil buscado.

Suelo hacer un paralelismo entre  la entrevista inicial con el manejo de un coche.

Partimos del punto muerto, luego a medida que avanza la misma vamos incrementando las velocidades. Muchas veces ponemos segunda o tercera y ya nos damos cuenta que no tiene sentido continuar el viaje. Muchos postulantes comentan que no les ha ido bien porque la entrevista se frustra mucho antes de lo que esperaban. Realmente es así.

Otras veces sentimos placer de llegar a poner cuarta y quinta y nos sentimos apesadumbrados en tener que detener el viaje ya porque debemos respetar los tiempos de los demás postulantes citados, ya porque amerita realizar nuevamente el viaje pero con otros “pasajeros” (responsables de área, directores, etc.). Lo cierto es que te darás cuenta que te has ganado el interés y la simpatía del reclutador y que es muy probable que sigas adelante en dicho proceso. Ya estás más cerca.

Quiero señalar uno de los indicadores por el que muchas veces decidimos culminar el viaje y que hace que un  candidato potencialmente interesante caiga estrepitosamente varios peldaños.

Reclutador- Cuéntame, ¿Qué sabes de nuestra empresa?

Postulante– …. silencio…  o, en el mejor de los casos, algún comentario que deriva de su  observación durante el tiempo de espera en la recepción.

Reclutador ¿Has googleado? ¿Accediste a nuestra página en internet?

Postulante-No, no he tenido tiempo” o. “La verdad que no se me ocurrió” o “ Si, pero por arriba”

La pregunta que ya no tendremos interés en hacer es:

¿Cómo crees que puedes contribuir desde tu posición con los objetivos de la empresa? o ¿Qué puedes aportar desde tus conocimientos y experiencia a la empresa?

Pues ni modo, si no sabes nada sobre la empresa, menos sabrás como puedes contribuir dentro de ella.

Vamos! Una vez que recibes la convocatoria a una entrevista ¿No tienes curiosidad por conocer de dónde te están llamando? ¿Qué hace esa empresa? ¿Qué tan importante es en el rubro? ¿Quiénes trabajan en ella? ¿Si es grande o pequeña? ¿Si pagan buenos sueldos? ¿Si la gente que trabaja en ella está contenta? ¿Cómo puedes contribuir con tus conocimientos y como te serviría tu experiencia? ¿Cuáles son tus posibilidades de aprender y/o crecer? ¿Si tienen políticas de RSE? ¿Y de capacitación?

Hoy en día con el acceso generalizado a la tecnología  el no intentar recabar información sobre la empresa a la que postulamos a través de buscadores y redes, es una negligencia que atenta directamente contra tu objetivo de ocupar la vacante.

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Lo que dices, o casi gritas, es que no te importa realmente donde trabajes.

Lo que dices es que, si te sale trabajo en esta empresa bien,  sino será en otro lugar.

Lo que dices es que, quieres ocupar una vacante y llevarte un ingreso y no que lo que te importa  es el puesto que mi empresa  te ofrece.

Como expresa Víctor Candel  “Seguro que habrás escuchado en más de una ocasión, que las empresas buscan profesionales motivados y comprometidos, que quieran aportar valor a la empresa y se comprometan a marcar la diferencia, en definitiva, candidatos que buscan la empresa y el puesto en el que quieren trabajar. Si estás buscando un “trabajo de lo que sea”, no estás buscando realmente una empresa en la que deseas trabajar, ni tampoco un puesto que realmente quieres desempeñar, buscas algo para salir del paso.”

Pero por sobre todo, dejas también muy claro tu actitud frente a la oportunidad. Como reclutador debo plantearme,  ¿Si esa es tu actitud cuando conseguir el trabajo es tu prioridad, que podemos esperar de ti  cuando ya estés ocupando el cargo?

Navegar un poco, buscar la presencia de la empresa y algunos integrantes en las redes y consultar a colegas, amigos y conocidos, además de brindarte  la posibilidad de evaluar si la empresa que te está convocando se ajusta a tus expectativas, te brinda información sobre  varios temas  que puedes tratar con el entrevistador y serán de gran utilidad para demostrar no solo tu interés en el cargo propuesto por dicha empresa sino en la  empresa misma. Por otro lado, te dará una idea respecto a la forma en que podrías contribuir con sus objetivos y también te puede generar dudas respecto a aquellos temas de valor para ti, por ejemplo, posibilidades reales de desarrollo profesional y planes de carrera, balance entre tu vida laboral y personal cuyo planteo demostrará una actitud proactiva y responsable ante la oportunidad que se te brinda.

Así que, la próxima vez que recibas una propuesta para acudir a una entrevista, tomate el tiempo necesario para obtener la mayor información posible respecto a la empresa, cuál es su misión y visión (qué hace y cómo lo hace), quienes la componen, como es su marca empleadora o sea, cual es la opinión de quienes están dentro y fuera de la misma. Hasta puedes imaginarte también ocupando el puesto ofrecido, como te sentirías y qué harías si finalmente ocuparas la vacante. Todo esto no te asegurará el puesto pero si un buen viaje y a buena marcha.

Una experiencia gratificante para ambas partes, más allá del resultado final,  es un antecedente válido que te deja  en una posición preferencial ante futuras oportunidades dentro de la misma empresa o en otras donde el reclutador pueda recomendar o incorporar tus antecedentes para otro proceso de selección, y por si fuera poco, le dará una buena capa de barniz a tu autoestima.

La excelencia no es una habilidad, es una actitud.-Ralph Marston.

No me lances tu C.V. si quieres que realmente te considere para algún cargo.

Hace  más de un año escribía respecto a la forma en que muchas personas pretenden postular a un cargo, omitiendo reglas básicas de educación y por sobre todo demostrando un gran desinterés en obtener el puesto.

Parece contradictorio?  Lamentablemente es tan real y común que llama la atención a pesar  de los cientos de blogs y miles de artículos que circulan en  las redes.

Nuestra gestualidad muchas veces no acompaña nuestras palabras y mientras afirmamos algo nuestra cabeza simultáneamente se mueve de lado a lado, negando, o promulgamos nuestra habilidad de comunicarnos y empatizar con los demás promoviendo un rico relacionamiento interpersonal mientras nuestro cuerpo toma la mayor distancia posible del interlocutor y hasta nos cruzamos  de brazos y piernas.

La “forma en que hacemos” indica sin lugar a dudas la verdadera intención detrás de las palabras y los hechos en concreto

Quienes estamos entrenados leemos  el idioma gestual ya que aporta muchísima información sobre las personas y quienes no están entrenados, tienen una habilidad innata para descifrar y decodificar la información cifrada en forma menos consciente pero no menos efectiva.

Usemos un poco nuestra imaginación

Imaginemos que hago un llamado en el que comunico la existencia de un par de vacantes en la empresa, solicitando que los interesados presenten los curriculums en un domicilio determinado.

Estando en el lugar indicado, tocan el timbre…abro la puerta… y tú me tiras unas hojas al piso y te vas… En el mejor de los casos (quizás fuiste el primero) me inclino, lo levanto y…Sí! Es un C.V. …pero…para que cargo será?. Lo dejo en mi escritorio y vuelvo a la puerta, han vuelto a tocar timbre…abro y no hay nadie, ni me han tirado nada…. Se suceden así cientos de timbres durante el día y la semana inmediata.

La experiencia indica lo siguiente:

  • Unos pocos me han sonreído al abrirles la puerta, presentándose, indicando su interés en tal o cual puesto y entregándome en mano un sobre con la información solicitada en la postulación y manifestando su interés y disposición para avanzar en el proceso.
  • Otros, bastantes más que los anteriores, me han dado un sobre indicando el cargo y conteniendo la información correcta sin decir palabra.
  • La mayoría, ha aprovechado la apertura de puerta para tirar el CV al piso y se han retirado.
  • Por último, ha habido quienes han tocado el timbre y ni siquieran tiraron algo para dentro!

Cuáles dirías que son los CV que debo tener en cuenta para poder evaluar la persona más adecuada para  cubrir cualquier vacante en esta empresa?

Entrenado o no, seguramente limitarás mis opciones a los dos primeros grupos, o sea, a aquellas personas que de una u otra manera se han preocupado para que pueda identificarlas e identificar cuál es la vacante de su interés.

Leo en las diferentes  redes sociales la eterna queja respecto a que “Estoy cansado de postular y nunca me llaman de ningún lado” y me pregunto….­­¿Habrá postulado alguna de las veces que cree haberlo hecho?

 

Sugerencias para quienes efectivamente quieren se les considere su postulación.

Hoy en día la mayoría de los reclutamientos para cargos comerciales, administrativos y operativos se realizan a través de los portales web lo que permite  tres formas de realizar la postulación.

  1. A través de la propia página, ingresando la información curricular a su base de datos y donde puedes o no adjuntar tu CV tradicional y postulas desde allí al aviso
  2. Enviando un mail a la dirección que indica el aviso en la página web.
  3. Accediendo a la página web de la empresa y hacer uso del espacio específico que la misma propone o envías un e-mail al departamento de la gestión de personas o RRHH.

Si formas parte de la base de datos de un portal de trabajo

Debes completar todos los capítulos del formulario con igual detalle que tu CV ya que es la información que el reclutador posee para seleccionarte o no como postulante.  Nombre Completo, datos de filiación y de contacto, estudios cursados y experiencia laboral en el correspondiente orden cronológico etc. Si además incluyes tu CV, estarás seguro que tu postulación será evaluada adecuadamente.

Abrir una postulación que dice “Corita”, en objetivo “Quiero trabajar y tengo experiencia” y un número de teléfono no puede ser considerada seriamente  por ningún reclutador e incluso el “postulante” se marcará como no deseado por la empresa perdiendo la oportunidad de ser considerado ante nuevas vacantes.

Cuanta mayor información objetiva sobre capacitación, competencias, experiencia y habilidades brindes, mayor posibilidad que el reclutador se interese en conocer a la persona que las posee.

Tú eres el que debe despertar el interés del reclutador.

Si postulas mediante un correo electrónico

El reclutador, seguramente tiene más de un cargo sobre el que trabaja, razón por la cual identificar el cargo al que postulas es absolutamente imprescindible.

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Más aún, seguramente tenga sistematizada la bandeja de entrada de forma que las postulaciones se ubiquen en las carpetas correspondientes. No identificar el cargo en el Asunto: probablemente hará que tu postulación termine en la bandeja de correo no deseado.

El C.V. debe estar completo, con la información que se indica en el apartado anterior y al respecto las redes te proveerán de información adecuada sobre su forma de presentación y contenido.  En este punto destaco como muy importante que el nombre del archivo coincida con tu nombre y no sea CV2015.xlxs, o Curriculumnuevo,pdf o Curricactualizad.pdf, etc. Estos últimos archivos terminan perdiéndose en la cantidad y no hay tiempo de entrar a todos para ver si se corresponde con aquella persona que nos pareció interesante en una primera lectura, por lo que son desechados.

mails miles de

Si además deseas que entre los cientos de C.V. el tuyo sea particularmente leído, deberías agregar unas líneas personales en el cuerpo del e-mail saludando y  expresando tu interés y disponibilidad. Sólo unas líneas, no un libro con varios capítulos.

Suelo sorprenderme con cientos de correos en la “bandeja de entrada” o  “correo no deseado” y muchas veces con gran pesar no me es posible rescatar postulaciones ya que no tengo forma de saber a qué cargo refieren las mismas.

Muchas veces dependiendo del tiempo que disponga y habiendo detectado algún caso, he solicitado información sobre el cargo al que postulan y te sorprendería ver la cantidad de “fantasmas” a los que se les ha escapado el C.V. ya que jamás responden a mi consulta o peor aún, los que “no saben a qué postulan porque postularon a muchos cargos en muchos lados”. Esto sin duda me deja claro que no tienen interés en el cargo que yo tengo vacante.

Menciones o no el cargo, nunca debes omitir alguna referencia en el Asunto: que permita destacar que el correo contiene una una postulación. Las personas recibimos cientos de correos con adjuntos de manera que entre tu postulación y el spam solo está tu voluntad de diferenciarte.

Recuerda: La forma en que te presentas y  haces tu postulación, es tu forma hacer,  es la primera impresión que tenemos de ti… y vaya si es significativa.

Ah!, y no olvides adjuntar tu C.V.

Si postulas desde la propia página web de la empresa.

Debes actuar del mismo modo que en el apartado anterior

Si bien el hecho que la persona haya ingresado a la página Web indica un interés valorable en conocer la empresa, sus productos y servicios, la profusión de archivos CV2015.xlxs o pdf. Sin ningún texto identificador es imposible valorar cual identificamos con una persona específica y esos datos se difuminan en la cantidad de información que debemos manejar.

Identificar el cargo de interés y el nombre de quien postula asignando dicho nombre al archivo que contiene el CV, en cualquiera de los casos, es lo mas recomendable si efectivamente quieres postular en forma efectiva.

Una última sugerencia

Si tu búsqueda de empleo es seria,  debes dar la misma imagen desde tu actividad en las redes sociales (sobre lo que también se ha escrito mucho y es de acceso público) así como desde la propia dirección de correo electrónico.

Resulta bastante claro que lalocadelbarrio@gmail.com, elchorrodelaesquina@hotmail.com, megustaelsexo@yahoo.ar , etc., no son direcciones apropiadas para realizar postulaciones e intercambiar información con el reclutador y la empresa interesada. Si a una de estas direcciones de e-mail le sumamos cualquiera de las omisiones antes referidas, ten por seguro que jamás habrán accedido a tu postulación ni te llamarán para una entrevista.

Encontrar empleo es tu responsabilidad. Tienes que llamar mi atención sobre tus fortalezas y tus virtudes. Tienes que seducirme desde el principio y seguramente tendrá mucha competencia, así que tienes que hacerlo todo lo mejor que seas capaz, después de todo eso es lo yo querré en mi empresa, una persona que haga todo lo mejor que pueda siempre, sea cual sea la dificultad de la tarea y sea cual sea el lugar que ocupe en la empresa.

Ojala te sean de utilidad estas sugerencias y muy buena búsqueda de empleo!

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Y cuando la vida te sacude…

Luego de larga ausencia vuelvo con alegría a este espacio de reflexión compartido.

La vida suele tener ese que se yo… En cualquier momento revela su imperativo y exigente carácter y por momentos nos embiste desde uno o varios lados obligándonos a reaccionar desde nuestro más profundo instinto de supervivencia y nuestra indómita rebeldía.

En esos momentos, solemos poner foco en defender, proteger y atender los flancos agredidos ya sean estos internos o externos y desplegamos todos nuestros recursos físicos, mentales y materiales para reestablecer la zona de confort y el estado de orden y armonía.

Durante este lapso, uno se desdibuja del complejo orden social en el que interactúa, que es más o menos ajeno a nuestra batalla personal e individual, y que por su parte reclama nuestra presencia para así reestablecer su propio equilibrio. Los amigos, la empresa, los vecinos, las organizaciones en las que participamos, los sitios físicos y virtuales que frecuentamos sienten y se resienten.

En estas etapas de la vida, etapas que suelen reiterarse cíclicamente y sin previo aviso, la imagen de Tupac Amarú II (cacique inca que en 1732 fue capturado por los españoles luego de un intento de rebelión y condenado a ser descuartizado atando sus miembros superiores e inferiores a cuatro caballos) es la que más describe nuestra vivencia.

Las acciones imprescindibles para subsistir (comer, dormir, trabajar, cocinar, pagar cuentas, conducir, asistir a reuniones de trabajo, etc.) se ponen en “piloto automático” mientras nuestra mente, nuestros actos y nuestros más variados recursos se disponen a cambiar, atenuar, o eliminar la realidad que nos agrede, tanto a nosotros como a los seres amados.

Suele ser una lucha desgastante, dolorosa e inquietante en la que pocas veces, durante la misma, se puede vislumbrar si los daños a nuestra vida serán temporales o permanentes, cuánto durará, si habrá consecuencias secundarias que afecten a otros o si se minimizará el daño propio y/o ajeno y tampoco como seguirá nuestra vida una vez finalizada la crisis.

Lo que sí es seguro, es que finalizados estos procesos duros y exigentes, críticos, algo cambia en nosotros y como consecuencia inevitable tendremos una forma distinta de evaluar nuestro entorno y muy probablemente de relacionarnos con los demás.

Aprendemos, más inconscientemente que conscientemente, de cada batalla y de nosotros mismos y cambiamos de igual modo para evitar y/o estar preparados para enfrentar situaciones similares. Cambiamos nuestra forma de relacionarnos con las personas, con las situaciones y muchas veces hasta modificamos nuestras metas y objetivos porque cambian nuestras prioridades… porque ya no somos los mismos que antes.

Muchas veces, durante el proceso, resulta difícil valorar la compañía cercana o lejana de aquellos que nos extrañan en lo cotidiano. Desde aquellos que se sientan a nuestro lado a escuchar nuestro silencio o nuestro llanto pasando por los que nos brindan un elocuente discurso con bien intencionadas sugerencias y recomendaciones y hasta los que nos dan un “toque” (como se dice ahora que la tecnología es parte inevitable de las relaciones)“Cómo estás?, “Cuenta conmigo”, “Te extraño”, y tantas otras formas de manifestación de cariño e interés de quienes muchas veces no tienen ni la más remota idea de la tormenta que atravesamos, o de cómo nos sentimos por estar en el centro de dicha tormenta, o que a sabiendas de todo no están en condiciones físicas, psíquicas o materiales de poder acompañarnos o ayudarnos, pero que son una señal vital respecto a que, culminada nuestra crisis, tendremos una base de afectos básicos para retomar lo cotidiano con una buena cuota de seguridad afectiva.

¿Que la crisis es sinónimo de oportunidad? La única oportunidad contenida en cualquier crisis individual o personal es la de conocer y reconocer, como resultado final, nuestras fortalezas y debilidades y la aptitud de las herramientas psíquicas, físicas y morales con las que contamos. Les propongo al respecto leer el artículo de Lic. Alejandro Formanchuk http://formanchuk.com.ar/todosignifica/la-crisis-no-es-oportunidad/  que detalla las razones que desacreditan el viejo proverbio adjudicado a Confucio que establece que toda crisis contiene en sí misma la esencia de la oportunidad.

Ni a mí ni a nadie que haya atravesado una verdadera crisis, ya sea familiar, de salud, sentimental, económica, laboral, o de clase alguna, o varias de estas conjuntamente, se le puede decir que la viva con optimismo como si desde alguna parte de la desesperación, del dolor, del miedo, de la inseguridad, del fracaso o de la indignación fuera a surgir el conejo de Alicia en el País de las Maravillas que nos trasladará al lado opuesto del espejo.

Renacer tras un período realmente crítico es la oportunidad. Disfrutar del orden y la armonía plenamente, sabiendo que no estamos libres de volver a atravesar momentos tan o más duros de los ya vividos pero que sí estamos mucho mejor entrenados para la lucha y la superación de pérdidas u obstáculos.

La vida me ha sacudido muchas veces e imagino que lo seguirá haciendo, pero siempre me he permitido disfrutar de la victoria o simplemente del fin de la batalla. Sea cual sea el resultado, todo nuevo orden establece condiciones armónicas aunque estas sean diferentes a las anteriores. He aprendido a no lamentarme eternamente por lo perdido, a aceptar los cambios y a no angustiarme por lo que podría perder o cambiar en una futura instancia crítica y, sobre todo, a disfrutar de haber superado un proceso de gran exigencia valorando las capacidades y habilidades que me permitieron llegar al final a pesar de lo duro del proceso.

Mi actitud frente a la vida me hace una permanente y orgullosa sobreviviente, como seguramente los son la mayoría de ustedes. Soy resiliente y esta es una actitud de vida que hace la diferencia no solo para mí misma, sino para mi entorno.

Debo agradecer mis fortalezas y habilidades seguramente y en primer lugar a mis padres que me dieron las armas básicas para superar fracasos y frustraciones y enfrentar los retos con valentía, en segundo lugar a mis hijas que me han dado la motivación, la fortaleza y la convicción de que sé, debo y puedo enfrentar cualquier obstáculo que la vida me ponga en el camino para el bien común, y en tercer lugar a los amigos de verdad, a los entrañables que están y estarán siempre, sin importar el espacio real que yo les otorgue en esos momentos y que me esperan al final del derrotero con sus brazos siempre extendidos.

Mi último agradecimiento es para un amigo que dejó está vida hace cuatro meses, que se fue muy temprano y sin permiso, que se extraña, y que siempre estuvo presente siendo un apoyo incondicional en etapas muy duras de mi vida, y que sé, donde quiera que esté, que me siguió y seguirá abrazando cada vez que lo necesite.

“Lo que se esconde detrás de ti y lo que está en frente de ti, palidece en comparación con lo que está dentro de ti”.- Ralph Waldo Emerson (1803-1882) escritor, filósofo y poeta estadounidense