De razones, vida y colores…

He decidido reencontrarme con mis lectores del blog, mis compañeros de ruta de twitter y mis colegas de Linkedin, estos espacios  a veces tan demandantes pero siempre generosos.

Se preguntarán porque los he dejado. ¿No cumplen con mis objetivos y expectativas? ¿Me he sentido incómoda?  ¿Fue por falta de interés?

No. Este año he priorizado otros espacios de mi vida, algunos por la fuerza, otros por necesidad y hasta por simple y llana comodidad, pero aquí estoy, con vuestro permiso… finalizando el año y con el firme propósito de comenzar uno tan bueno como el pasado, y si es posible, mejor aún. !

Imagino que quienes mantuvieron contacto durante este periodo de ausencia  pensarán… ¿Qué le pasa a esta mujer? ¡Está muy loca! ¡Con el año que ha tenido!!! ¿¡Quiere otro igual!?

Hace unos días, una persona cercana a quien le ha tocado vivir  un año muy difícil en lo personal me decía ¡Estoy deseando se termine este año de “@#*€¬#”! e hizo un breve resumen de los graves momentos vividos y muchos de los cuales fui testigo.

Le dije que estaba equivocado, que en realidad había tenido un gran año. ¡Deberían haber visto su cara!

 A continuación le mostré cómo todo lo que relataba y que definitivamente era grave para cualquiera, lo estaba viendo con los “lentes oscuros”, los que uno usa para que no “te moleste el sol”, para que  “no encandile tus ojos”. No podemos modificar o evitar muchas de las situaciones que nos toca vivir pero nuestra percepción y lo que sentimos al respecto en cada instancia que vivimos depende de cómo la miremos, de la perspectiva con que asumimos cada experiencia.

Yo también puedo ponerme esos lentes para analizar mi año, pero elegí no hacerlo. Elegí ser consciente de cuán feliz soy. O sea… dejar que el sol se cuele por donde pueda…

El primer día de Enero mi hija mayor aparentemente había perdido un embarazo “milagro”.

Luego de varios años de intentarlo se determinó, técnicamente, que no tenía probabilidades de concebir naturalmente. El 20 de diciembre constató que la vida le había dado una bofetada a la ciencia. Viajó para pasar Año Nuevo con la familia del esposo y dar la buena nueva. Estaba a muchos kilómetros de distancia de cualquier centro asistencial que pudiera ayudarla apropiadamente y tampoco se logró un rápido traslado a la capital.

Llegó a Montevideo casi 24 horas después y con el diagnóstico médico de aborto espontáneo, pero…  monitoreo mediante…  allí seguía, muy agarradito, resistiendo, el “milagro”. Durante los restantes 8 meses de gestación tuvo otras dos amenazas de aborto y  dos amenazas de parto prematuro. A quietud absoluta de la mami y con la colaboración de familia y amigos durante ese tiempo, pero sobretodo, con esa fuerza inconmensurable y sus ganas de luchar por la vida, el 19 de Agosto llegó a nuestra vida la bella y fuerte Clarita.

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Fueron los primeros nueve meses del año en que tuvimos muchas alegrías. Cada vez que el monitoreo nos mostraba que allí estaba, que seguía peleando, nos mostraba su carita y sus manitos movedizas, la felicidad nos abarcaba en toda su inmensidad. Lloramos y reímos pero lágrimas y risas de alegría. Cada día que pasó, durante los nueve meses, fue una pequeña gran victoria. Y el broche de la aventura nos mira con estos ojazos…  Esos ojos que dicen tanto a pesar de sus 3 meses… ¿verdad?

A mediados de año, y a medio camino de nuestra aventura con Clarita, aparece una tumoración en una de mis mamas. Comencé un largo periplo de estudios y hasta una pequeña cirugía y estuve completamente sola.

 ¿Porque sola?, porque mi familia ya tenía suficiente intranquilidad, y porque a pesar de la incertidumbre médica yo tenía la certeza, muy en mi interior, que no era lo peor, que sería un simple incidente como finalmente resultó…  y otros tantos porqué… como el tener una amiga muy querida que está peleando contra el cáncer de mama desde hace más un año y mis otras amigas estaban abocadas a ella, …  porque la amiga de una de mis hijas (la mamá de Clarita) falleció el año pasado con ese diagnóstico y en solo unos meses, lo que la afectó muchísimo, … porque mi mamá está muy mayor,… porque… simplemente, decidí que no sería algo importante y no valía la pena la angustia de nadie durante el proceso de incertidumbre. Si me equivocaba, ya habría tiempo de rodearse de todo el amor que pudiera necesitar.

Y estoy feliz de no haberme equivocado, de no haber preocupado a nadie. Este suceso me dio la oportunidad de sacudir mi mente y mi alma. La vida me sacó, ahora sí y definitivamente,  de mi zona de confort… ¿Zona de confort luego de lo que vengo contando?  Exacto,  siempre tratamos de dejar un pie o un dedito aunque más no sea en nuestra zona de confort.

El sentir tan alto nivel de miedo, angustia, incertidumbre y rebeldía me remitió a focalizarme en las cosas importantes de la vida, valorar todo lo bueno que tengo en ella, sobre todo, disfrutar de los afectos, provocar encuentros y  reencuentros y vivir cada día al máximo. Y en esta ocasión felizmente no fue por una razón infortunada e irremediable. Así que tengo algo más para agradecerle a este año.

A los quince días de nacer Clarita (como verán ella es el punto de referencia de todo mi año) a mi hermano menor, le diagnosticaron meningitis. Estaba trabajando cuando me llama mi madre para avisarme que lo habían internado y el porqué.

Él es una ser muy especial para mí. Por su edad podría ser mi hijo pero tiene una madurez y sensibilidad tal  que  en los últimos años se ha convertido en uno de mis  puntos de apoyo y contención.  Otra vez el miedo y la incertidumbre, por él y también por su hijita y su esposa, por mi mamá, por… todo y por todos. Fueron, nuevamente, 72 horas  de angustia, temor y muchas lágrimas contenidas hasta que finalmente se diagnosticó como meningitis viral, y me sentí nuevamente bendecida por esta vida. Solo había que esperar la mejor evolución y las menores consecuencias posibles.  Y así fue, otro importante  incidente sin consecuencias negativas. Luego de varios controles en el tiempo está perfectamente bien y sin secuelas.  Otra alegría que este año deparó para mí y quienes amo.

Estas son algunas de las cosas que he decidido mirar sin lentes de sol, para ver la luz en ellas, pero hay otras muchas, más pequeñas para mí y quizás enormes para cualquier otro, pero dejaré de hablar de cosas que precisan de la elección del color de los cristales con que observamos para comentar algunas que directamente pueden verse con cualquiera de ellos y brillar por si mismas

Este año decidí conocer la Facilitación facilitadorescomo técnica o herramienta de gestión de talento, y así seguir aprendiendo y creciendo en competencias que hacen a mi profesión y desempeño. Además de haberme fascinado su potencial me permitió conocer un montón  de personas hermosas, generosas, inteligentes y creativas. Con parte de ellos y una vez terminado el curso, nos propusimos un espacio para compartir y debatir experiencias al respecto, surgiendo así el Foro de Facilitadores del Uruguay. Desde el mismo organizamos un primer evento abierto el pasado 6 de Diciembre, proyecto que fue no solo una gran experiencia para todos, sino todo un éxito.

La salud física y mental de mi madre que, con sus 81 años, aún ejerce la docencia en forma particular,  y su increíble capacidad de adaptación y resiliencia que nos permite ocuparnos sin preocuparnos y que me llama cada noche para mantenerse al tanto de nosotros, y mantenerme al tanto de los otros.

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La salud, el trabajo y el amor de mis hijas, mi yerno y mis nietos, plenos, atravesando sus entrelazados caminos con ojos de ilusión, espíritu combativo y una honestidad y humanidad digna del más intransigente de los jueces y toda mi libertad de compartir y disfrutar con  ellos mis tiempos. Así como la salud y el bienestar de hermanos, cuñadas, cuñados y sobrinos. La bendición de ser parte de un gran clan de afectos.

Mis amigas de siempre, las que veo a menudo y las que hace meses que no, que están incondicionalmente con sus risas, ocurrencias, chismes chicas-santa2y chistes  y también sus preocupaciones y penas, miedos y angustias, con quienes compartimos todo lo que queremos compartir y de quienes recibo todo lo que quieran dar, a veces más de lo que soy capaz de esperar. Esas amigas “de fierro” como decimos por aquí,  con las que se cuenta aun cuando uno “no cuente”… Este año en particular me las ha cuidado a pesar de que mis “aventuras” no me hayan permitido ofrecerles especial atención, sobre todo a las que más la necesitaban. Pues allí están siempre mis “Chicas Santa” que son una parte mía desde mi infancia

Y como ellas, otros tantos afectos entrañables con quienes nos hemos elegido en diferentes cruces de los trayectos de nuestras  vidas para seguir recorriéndola juntos.

Por último, y no porque aquí terminen mis bendiciones de este año sino porque aquí quiero terminar este post ya que no quiero aburrirlos nada más volver… mi trabajo.

Siendo un momento económico y social complejo para mi pequeño país, tener trabajo y que el mismo me permita desempeñarme en lo que me gusta hacer, así como el que con sus exigencias muchas veces me obligue a crecer y ser cada vez más mejor persona, más competente y eficiente y, por si fuera poco,  me permita cubrir mis necesidades básicas sin sobresaltos, es una maravilla.

Ahora seguramente comprenden aquello de mis prioridades y el porqué de mi abandono con que comenzaba este post. Como han visto, sí, he tenido un año maravilloso y seguramente el próximo me depare tantas satisfacciones como este.

De este modo y ya de regreso, quisiera pedirles que se contesten sinceramente la siguiente pregunta. ¿Qué color de cristales tienen  puestos para realizar el balance de este último año?

Seguramente, la mayoría de ustedes descubra que en realidad ha tenido un año mucho mejor que el que creía.

 

“Tu manera de ver la vida es la mejor manera de cuidar de ti mismo. Tu perspectiva es lo que te hunde o te levanta. Y la actitud es algo que podemos elegir” –Spencer Johnson 

En este último día del año, admito que no puedo…

brindis 2016

En este último día del 2015, como es mi costumbre, me propongo saludar a todos y cada uno de mis amigos, colaboradores y compañeros de diferentes rutas de la vida.

Soy una más de los millones de personas que desea expresar un mensaje digno de ser sentido por todos quienes lo lean, y sin embargo, tengo presente que es muy difícil abarcar las almas y sus circunstancias de una manera única.

En mi entorno más amplio, más allá del compuesto por mi familia, amigos cercanos y compañeros de trabajo, y del que tomo conciencia sobre todo gracias a las innumerables reuniones de despedida de este año que me han permitido detenerme de la vorágine de estos días e intercambiar con las personas que uno no trata cotidianamente, hay personas que realmente están felices por lo vivido en el 2015 y hay quienes han vivido el que llaman su peor año, unos querrán que el próximo año sea tan bueno como el vivido, y más!…otros querrán, que simplemente, sea diferente.

Dentro de las primeras por ejemplo, tenemos a aquellos que han encontrado un gran amor y se sienten plenos en lo personal, aquellos que han obtenido un buen reconocimiento laboral y por lo tanto han crecido profesionalmente o han obtenido buenos réditos económicos y disfrutan de un bienestar excepcional y se siente realmente satisfechos de sus esfuerzos, y hay quienes disfrutaron de la llegada a este mundo nuevas vidas, hijos, nietos y bisnietos, o sea, la ampliación y riqueza de su mundo afectivo.

En el otro extremo, tenemos aquellos que han enfrentado rupturas de sus relaciones de pareja o han perdido irreparablemente a  seres queridos y están afectivamente destrozados, aquellos que se han quedado sin la fuente de trabajo o el mercado que justificaba la producción de su empresa y a quienes embarga la más profunda desesperación, hay quienes enfrentan en sí mismos alguna de esas enfermedades crueles que les pone al extremo de su capacidad de lucha física y mental, y aquellos que, por motivos de caprichos de la naturaleza, lo han perdido todo, como, en estas latitudes,  los afectados por las inundaciones que en estos días y más allá de pasar estas fechas en una carpa del ejército, deberán encontrar la forma de volver a crear su entorno de subsistencia.

Entre ambos extremos, y como siempre, el continuo de la vida se luce con infinitas posibilidades de satisfacción o insatisfacción de quienes la transitan, y yo pretendo,  a través de unas simples palabras, abrazar a todos con un mensaje de alegría y esperanza para el año que se inicia…

Como tantas veces me ha pasado en la vida, debo reconocer que no tengo, humanamente, los recursos necesarios para cumplir con mi objetivo.

No tengo la palabra justa para todos y cada uno de los seres que me puedan leer, ni me es posible abrazar cálidamente a cualquiera de ellos si es que dicha palabra no existe.

También, quienes me conocen personalmente son testigos, que el no contar con los recursos para lograr mis objetivos jamás me detuvo de ir en pos de ellos. Cuando entiendo que no puedo lograr algo por mí misma con los recursos que me son propios, en cualquier ámbito de la vida, pido ayuda.

¿Quién dijo entonces que no tengo recursos?

Sí los tengo, y son casi infinitos!. Tengo  una enorme red que implica a cientos y cientos de personas que están distribuidas a lo largo y ancho de este pequeño gran mundo en el que vivimos. Y es así que, he pensado en ti.

Mi objetivo es que cada persona de este mundo reciba en este día la palabra adecuada para recibir el próximo año con alegría, esperanza e ilusiones, y en caso de que no sea posible encontrar el mensaje apropiado, que reciba un sincero y afectuoso gran abrazo que la reconforte y le haga sentirse amado y acompañado.

Cada uno de nosotros tiene un entorno limitado donde podrá cumplir con el objetivo pero esos entornos se vuelven ilimitados al transferir la consigna y sumarnos en el propósito.

¿Por favor, podrías ayudarme a cumplir con el objetivo para este fin de año?

Eres muy importante para mí y no tengo idea si dejas este 2015 con una gran sonrisa o con lágrimas en tus ojos, pero yo te estoy viendo desde mi alma plena de amor, compasión e ilusión. Te sonrío y quiero que de mis ojos salten a los tuyos las chispas de la alegría con que recibo este año que se inicia y brindo con mi copa llena de burbujas de esperanza para que se cuelen en tu alma y se multipliquen estallando y salpicando a quienes te rodean.

Sé que puedo contar contigo y tengo reservado desde ya tu lugar en mi equipo. No sabes la ilusión que me hace saberte a mi lado!.

Simplemente, muchas gracias y que este Nuevo Año sea todo lo que esperas y mucho más!

 

Esperanza no es lo mismo que optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte.

Václav Havel (1936-2011) Escritor, dramaturgo y político checo.