Yo escucho… Tú…

 

Hoy me detengo en un pequeño gran detalle frente a todos los grandes temas que nos son de interés habitual.

Una de las habilidades más difíciles de poseer y entrenar es la de escuchar. Es invalorable para lograr una efectiva interrelación social tanto a nivel familiar, curricular, de grupos de pares  y sin duda para el desempeño funcional dentro de una estructura organizacional.

Mucho hemos leído y discurrido sobre la comunicación, el contenido , las condiciones mínimas para que exista, las diferentes vías y medios posibles así como diferentes grados de eficacia y propiedad de la mismos. Más allá de todos estos factores hay una condición que merece destacarse como aquella que aún existiendo todas las demás, si no está presente,  impedirá y hasta malogrará cualquier instancia de comunicación verbal. La capacidad de escuchar.

Escuchar supone una actitud personal y voluntaria, un entrenamiento permanente y constante y por sobre todo la toma de conciencia respecto a la importancia de una escucha atenta para la buena comunicación en todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos, independientemente de los roles que ocupemos.

¿Que necesitamos para escuchar como deberíamos?

a)      Tomar el tiempo adecuado y suficiente.

Cuando realmente queremos comunicarnos con alguien debemos de disponer del tiempo necesario para escuchar la totalidad del mensaje en la forma en que nos es brindado.

Nuestros tiempos se reducen vertiginosamente al compás de la realidad. Ya no tenemos suficiente tiempo para casi nada por lo que acostumbramos a “optimizarlo” no dedicando “tiempo innecesario” a pequeñas cosas cotidianas y tratando de hacerlo todo en el menor tiempo posible. Pues bien, en la comunicación, el tiempo no debe medirse ni ahorrase, es una de las instancias donde la eficacia depende de dedicarle todo el tiempo que merezca.

b)      No anticipar el contenido del mensaje.  

Vaya! Esto es curioso, pero tan simple como no dar por sentado cual es el contenido u objetivo del mensaje que recibimos.

Acompañado del ítem anterior y sobre todo por la capacidad del ser humano de recurrir a experiencias anteriores para potenciar los resultados de cualquier acción o reacción, es común que durante la exposición de nuestro interlocutor hagamos una rápida búsqueda mental del motivo que origina el mensaje así como la intención u objetivo que el mismo persigue.

c)      No anticipar nuestra respuesta.

No solo recurrimos a nuestra experiencia anterior para reaccionar efectivamente sino que anticipamos nuestra parte del diálogo y por ende, la que sigue del otro.

Somos máquinas imparables de discurrir. Esta capacidad de respuesta ágil y el consiguiente “intento de manejo” de la comunicación es una conducta adquirida desde nuestra niñez y tiene como origen evitar la frustración, el fracaso o simplemente la crítica y la invasión de mi zona de confort.

Todos nosotros realizamos este ejercicio desde que somos muy pequeños. Cuando queríamos pedir a nuestros padres un regalo especial o permiso para ir a bailar o asistir a un evento particular, preparábamos un discurso más o menos elaborado con justificaciones incluidas y respuestas a todas las objeciones posibles, muchas veces siendo “derrotados” ante una nueva argumentación negativa no prevista (a ser incluida en la próxima oportunidad). También cuando nos preparamos para pedir un aumento de sueldo o cambio de área de desempeño, o cuando nos plantean una crítica a cualquier actitud, idea o tarea realizada, etc. etc.

De hecho le fuimos sacando la importancia al desarrollo del proceso de comunicación y enfatizamos el objetivo del mismo.

Quienes estamos a cargo de procesos de selección de personal para las organizaciones tenemos la responsabilidad de entrenarnos y dominar el arte de escuchar y debemos aprender a evaluar esta habilidad en cada uno de los postulantes ya que será una herramienta fundamental para asegurar la correcta comunicación interna y externa y muchos de los procesos que hacen a la inducción y al desarrollo del individuo dentro de la organización. 

Durante el desarrollo de una entrevista esta habilidad le aportará al entrevistador información que va mucho más allá de la respuesta específica a una pregunta así como le permitirá brindar información clara y adecuada a las interrogantes del entrevistando optimizando una instancia crítica y decisiva para el objetivo de ambas partes.

En una entrevista la comunicación es la vedette que danza entre los interesados, uno intentando encontrar en ella el mejor candidato para el cargo ofrecido y el otro intentando obtener de ella la mejor oportunidad laboral de acuerdo a sus necesidades personales, profesionales y materiales.  

Por lo demás, todos los procesos de gestión de personas suponen el buen uso de las habilidades de comunicación como herramienta imprescindible, razón por la cual el ser buenos escuchas es imperioso para poder desempeñarnos adecuadamente en el día a día.

Los responsables del área de gestión de personas somos receptores de un importante flujo de información vital de la organización y sus actores. Gran parte de nuestro desempeño se resume en escuchar, procesar y utilizar o transmitir la información promoviendo la participación, la motivación y la satisfacción de los integrantes y el logro de la misión y visión de la empresa en el mejor clima organizacional posible.

Yo escucho… ¿Y tú?

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